|

No hay alternativa a la soberanía alimentaria

Proveniente de un país donde no hay reforma agraria, el español Jerónimo Aguda participa como representante de la Via Campesina Europa en el Foro “Tierra, Territorio y Dignidad”, que se desarrolla entre el 6 y 10 de marzo de 2006 en paralelo a la II Conferencia Mundial sobre “Reforma Agraria y Desarrollo Rural”, organizada por la FAO (Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación). Miembro de un sindicato y de una alianza de plataforma rural, Jerónimo vino a Porto Alegre para defender la soberania alimentaria, que para él es la única solución para la sobrevivencia de las campesinas y los campesinos en el mundo.

Jerónimo dice que no hay políticas de reforma agraria en Europa. Desde 1936 no se ha vuelto a hablar sobre reforma agraria en España. La última vez fue cuando empezó la II República. Con el inicio de la dictadura de Franco en 1939 se terminó. No se ha hablado más sobre la distribución de la tierra.

En lugar de una reforma agraria, hay procesos de privatización y concentración muy drásticos, tanto en España como en el resto de Europa, porque la agricultura intensiva y moderna necesita grandes extensiones. La tierra que se necesita para eso es comprada de los pequeños agricultores que no consigen competir en el mercado.

Este fenómeno tiene consequencias fuertes: «Un campesino europeo por día desaparece.» Las tierras de esos campesinos son compradas por grandes propietarios o grupos económicos. Pasan a la especulación o son utilizadas para otros negocios, en la mayoría negocios urbanisticos para la construcción imobiliaria. Jerónimo representa a los pequeños campesinos y los jornaleros que defienden su derecho a la tierra, a produzir y vivir con la tierra y el territorio. En España, según Jerónimo, predomina la misma estructura que hace 200 años, una estructura feudal. La zona al sur del pais, las regiones Extremadura y Andalucia, son dominadas por el latifundio. En el centro del país prevalecen las propiedades pequeñas, mientras que en el norte de la peninsula existe el minifundismo con muy poca tierra por campesino.

Jerónimo dice que él pertenece a la última categorìa de los minifundistas. El tiene 12 hectares en la región Castilla-León. Sobrevive produciendo carne de cordero, tiene 110 ovejas, engorda 200 pollos por año y siembra hortalizas. Él mismo no tiene miedo de desaparecer: «Antes de desaparecer me tienen que matar», dice. La lucha por la tierra, para él es una lucha muy personal e interiorizada, y la defiende con orgullo. «Ser campesino es hermoso.» Muchos campesinos no sobreviven sin subsidios. Jerónimo está de acuerdo con los paises del Sur que dicen que se tiene que cancelar los subsidios porque son «subsidios perversos de la Unión Europea que solo sirven para mantener la renta para produzir alimentos y produtos baratos que compiten de forma desleal con los produtos del sur, lo que representa un ´dumping social`».

«Nosotros queremos otras reglas. Queremos una agricultura en la cual todos puedan producir sus proprios alimentos. Exigimos que se pague al campesino el costo real de su producción. El modelo actual de agricultura esta basada en una competencia desleal con el tercero mundo”, precisa. La alternativa para Jerónimo es la soberania alimentaria. “Yo estoy de acuerdo con la propuesta de la Via Campesina. No hay otra propuesta”, acota.

Corinne Dobler
Minga Informativa