Trabajadores protestan contra mercantilización de la esfera pública

El rechazo a las políticas de explotación de los países periféricos llevadas a cabo por la Organización Mundial del Comercio (OMC) unió a los trabajadores del campo y de la ciudad en el centro de la ciudad de Curitiba, y cambió la rutina de la población de la capital del estado de Paraná este martes (28/3).

Por la mañana, más de diez mil integrantes de la Vía Campesina, del Sindicato de Trabajadores de la Educación de Paraná (APP, siglas en portugués) y de otros movimientos sociales dijeron “basta” a la OMC, en un acto que formó parte de la agenda de la Coordinación de los Movimientos Sociales (CMS). Los educadores paranaenses se movilizaron además por el reajuste salarial de la categoría. João Pedro Stedile, de la dirección nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), afirmó que la lucha contra la OMC debe involucrar a todos los sectores de la sociedad, ya que en ese momento el organismo intenta suscribir acuerdos con el gobierno brasileño que benefician sólo a las empresas transnacionales que perjudican la agricultura y la educación.

“El capitalismo internacional está apoderándose de nuestras economías a través del neoliberalismo. De un lado, impuso gobiernos serviles, adulones, idiotas, colonizados, que aplican la política económica que ni los países centrales aceptan. Aquí también tuvimos nuestros idiotas, como el señor Palocci. No satisfechos con imponer las políticas neoliberales, que inclusive reducen el salario de los profesores, los gobiernos de los países imperialistas imponen la OMC, que no tiene ninguna legalidad, está fuera del sistema de las Naciones Unidas”, afirmó.

José Lemos, presidente de la APP, piensa que la asociación entre los movimientos campesinos y urbanos “es indispensable para derrotar a la OMC, que quiere transformar bienes colectivos, desde el agua hasta el conocimiento, en mercancías”.

Según Nalu Faria, de la coordinación de la Marcha Mundial de Mujeres, la OMC debería llamarse organización mundial de las transnacionales. “No queremos un proyecto de neocolonización, que sólo sirva para exportar soja. Queremos soberanía alimentaria”, dijo.

Después del acto conjunto, los profesores siguieron hasta el Palacio Iguaçu, sede de la Asamblea Legislativa, donde se reunieron con los diputados de la comisión de educación de la misma. Por su parte, los 6 mil trabajadores rurales de la Vía Campesina siguieron marchando hasta la sede donde estaban reunidos representantes de 132 países en la COP-8 (8ª Conferencia Internacional sobre Diversidad Biológica), que termina el próximo viernes (31/3).

En un concentración efectuada en plena plaza pública, la Vía Campesina presentó tres reivindicaciones a la ministra del Medio Ambiente, Marina Silva: el mantenimiento de la moratoria para el uso de las semillas suicidas Terminator en el país, la fiscalización del etiquetado de los productos transgénicos, prevista por ley desde diciembre de 2003 e incumplida hasta el momento, y la destrucción inmediata de los cultivos ilegales transgénicos.

“Fue un día muy importante. Se desarrollaron grandes manifestaciones unitarias que reunieron a todas las fuerzas políticas, populares, sociales, partidarias, ecologistas, para denunciar los proyectos de las transnacionales que pretenden privatizar nuestra biodiversidad, nuestro medio ambiente, nuestras semillas, y, al mismo tiempo, afirmar que los verdaderos guardianes de la biodiversidad y de las semillas son los campesinos”, afirmó Roberto Baggio, de la coordinación del MST en Paraná

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