Masacre de personas migrantes y refugiadas en la frontera Europa-África

En solidaridad con los familiares de los fallecidos en las fronteras de Melilla el 24 de junio de 2022 y con los organizadores de las acciones del 1 de julio en Rabat y en Melilla

Esta masacre en Melilla de 29 personas el viernes 24 de junio es el último ejemplo más visible de lo inaceptable de la política de externalización y militarización de fronteras de Europa y de la externalización de su responsabilidad en la política de inmigración y refugio a sus países vecinos. 

Una espiral implacable de muertes

A lo largo de las últimas décadas, esto ha tenido como consecuencia una espiral incesante de muertes en las fronteras de Europa, ya que se han cerrado y militarizado las rutas legales de entrada al continente para las personas migrantes y refugiadas.

Sumamos nuestras voces al creciente coro de protestas y condenas e instamos a los gobiernos y a la Comisión de la UE a detener esta espiral mortal de militarización, securitización y cierre de fronteras. Las condiciones que han conducido a esta masacre en Melilla se han ido acumulando a lo largo de varios meses, en los que, por ejemplo, las redadas masivas en los campamentos y la denegación deliberada de medicamentos y otras necesidades básicas han generado condiciones intolerables.

Esta masacre exige urgentemente que los gobiernos de Europa miren más allá de las fronteras y reconozcan que sus políticas y acuerdos de desarrollo, comercio e inversión impulsados por las empresas son uno de los principales factores que contribuyen a la pérdida de los medios de vida básicos y al desplazamiento forzado y la migración en el sur global, incluida en África.

El desvío de los presupuestos de la UE y los beneficios de las empresas

Además, según el reciente informe At What Cost? (¿A qué precio?) publicado por el Transnational Institute y Statewatch, el Marco Financiero Plurianual de la UE para 2021-2027 asigna cantidades sin precedentes de dinero público a la defensa y la seguridad. La cantidad global de dinero destinada a gastos de seguridad y defensa es de 43.900 millones de euros, lo que supone un aumento de más del 123% en comparación con el anterior ciclo presupuestario de siete años, que asignó 19.700 millones de euros para el mismo fin. Además, los Estados europeos, como Gran Bretaña, también están aumentando sus presupuestos militares y de defensa.

Estas asignaciones presupuestarias prevén una profundización del régimen de securitización y militarización, megabeneficios para las corporaciones privadas de armas y seguridad, y plantea profundas preocupaciones sobre la dirección actual de las políticas fronterizas de Europa y sus políticas sobre los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas.

Una práctica de necropolítica

A lo largo de las últimas décadas, y especialmente en estos años desde 2015, las distorsionadas políticas migratorias y de refugio de los estados europeos, han negado a las personas sus derechos y han llevado a la normalización de innumerables violaciones de los derechos humanos -desde miles de muertes a la detención sumaria ilegal, la brutalidad física y la tortura, la estancia prolongada en campos a lo largo de las fronteras y en varios países europeos, y la prohibición del rescate en el mar.  En la vanguardia de este movimiento hacia el repudio del derecho fundamental a solicitar asilo, el gobierno del Reino Unido está intentando actualmente renunciar a su obligación de considerar siquiera las solicitudes de refugio presentadas en su frontera mediante el intento de promulgar un supuesto plan de reasentamiento en Ruanda. Rechazamos por completo la posibilidad de que esto pueda generalizarse como un modelo de todos los Estados europeos que pretenden desviar sus responsabilidades de proporcionar protección a los refugiados mediante la deportación automática de todos los solicitantes de asilo a terceros países.

La otra cara de esta política también ha llevado a las condiciones de explotación sostenida y a condiciones de trabajo inhumanas para miles de mujeres y hombres en situación irregular, obligados a vivir y trabajar en condiciones inhumanas en Europa.

Creciente resistencia mundial a las fronteras cerradas y militarizadas

Consideramos que esto forma parte de una tendencia mundial de represión del derecho a la vida y del derecho a la circulación, y de normalización de la muerte de las personas migrantes y refugiadas. Tres días después de la masacre de Melilla, el 27 de junio, nos enteramos de la noticia de la muerte de más de 50 migrantes (niños, niñas, mujeres y hombres de México y varios países de América Central) dentro de un camión en San Antonio, Texas, Estados Unidos. Dentro de los continentes, y en la mayoría de las fronteras entre continentes -América Latina y Estados Unidos, África y Europa, Oriente Medio y Asia y Europa-, los muros están más fuertemente militarizados, incluidos los que se extienden desde Palestina hasta el Sáhara Occidental, pasando por Cachemira y otras regiones mundiales.

Según Gianni Tognoni, Secretario General del Tribunal Permanente de los Pueblos, “la gravedad de lo ocurrido [en Melilla] declara que el pueblo de los migrantes -cualquiera que sea su origen y su historia de represión- es el indicador más poderoso del fracaso de la voluntad de la UE, negando no sólo su historia, sino aún más dramáticamente su futuro como sociedad democrática. Los acontecimientos concurrentes de estos días también confirman que la lucha para revertir esta evolución sistemática de Europa hacia un comportamiento verdaderamente criminal es cada vez más urgente.”

Las comunidades y redes de migrantes y refugiados, así como los movimientos sociales, las organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil comprometida han respondido con múltiples iniciativas, desde el apoyo humanitario hasta la realización de campañas contra estas políticas brutales e inhumanas.


Acompáñanos en nuestra Marcha a Bruselas – ¡Derechos! No Muertes! y a la Cumbre de los Pueblos sobre Migración (30 de septiembre-2 de octubre de 2022). Para más información, visita el sitio web aquí

Junto con muchas otras organizaciones, pedimos:

Intensificar las campañas para desmantelar los mortíferos regímenes fronterizos y FRONTEX, y llamar a la desmilitarización y la apertura de todas las fronteras y el cierre de los campos.

Buscar justicia para las personas que han muerto, incluyendo el juicio de quienes perpetran estos crímenes contra las personas migrantes y refugiadas.

– Intensificar nuestros esfuerzos para construir un Pacto Global de Solidaridad basado en los derechos humanos para todas las mujeres y hombres, poniendo fin al desarrollo neocolonial y racista, frenar el cambio climático, y reforzando las iniciativas para una transición justa.  Firma aquí el Pacto Global de Solidaridad, un llamamiento a todas las personas y organizaciones que se enfrentan a los llamados Pactos Global(es) para la Migración y El Refugio intergubernamentales adoptados en Marrakech, Marruecos, el 10 de diciembre de 2018. Pedimos que participes y construyas con nosotras este Pacto Alternativo de Solidaridad y unidad cuyo eje central es la defensa de los derechos plenos de las personas migrantes y refugiadas en todo el mundo.


Comunicado del grupo de trabajo de movilización de la 45ª sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos sobre las Violaciones de los Derechos Humanos de los Pueblos Migrantes y Refugiados.

(Waling Waling, Ongi Etorri OEE, Stop the Wall Campaign, CFMW, Platform for Filipino Migrant Workers, Verità e Giustizia per i Nuovi Desaparecidos, ECVC/La Via Campesina, Sin Fronteras, CRID, FAL, Transnational Migrant Platform-Europe, Transnational Institute, RESPECT Network Europe, London PPT Steering Group).

Este artículo está disponible en