La vida rural es clave. No la releguen a una agenda corporativa

Declaración de la sociedad civil a la Conferencia europea sobre el desarrollo rural (junio de 2007, Berlín) 

I .El redescubrimiento del desarrollo rural: ¿una oportunidad o un motivo de alarma?

1. Los grupos de la sociedad civil han estado pidiendo durante décadas que el desarrollo rural reciba un nuevo énfasis en las políticas de desarrollo nacionales e internacionales. Más del 75 por ciento de las personas desnutridas y que pasan hambre viven en áreas rurales. La mitad de estas personas son pequeños agricultores y más de dos tercios son mujeres. Apenas pueden sobrevivir en las circunstancias actuales. Las políticas agrícolas nacionales, tanto en el norte como en el sur, están marginándolos sin destinar ningún apoyo significativo para satisfacer sus necesidades. Han sido olvidados en las políticas agrícolas internacionales, no sólo se ha relegado a sus mercados, sino que los grupos de entrada y salida controlados de forma corporativa están dominando y controlando sus mercados. Estas políticas fuerzan a los productores de alimentos a ser competitivos ante las importaciones subvencionadas o a retirarse. ¿Cómo se puede decir que la política de desarrollo está a "favor de los pobres", si éstos son pasados por alto y se llevan a cabo las políticas que afectan negativamente a su propio desarrollo? Se ven enfrentados a una agenda de desarrollo internacional que está claramente influenciada a favor de la privatización de los recursos naturales y los servicios básicos como garantía del llamado uso eficiente de tales recursos. Estas tendencias nacionales e internacionales están amenazando la supervivencia económica y cultural de muchos productores rurales.

2. Normalmente, los grupos de la sociedad civil y los movimientos sociales darían la bienvenida al nuevo interés por el desarrollo rural. Pero, tras un análisis minucioso de los documentos anteriores para esta conferencia, nos hemos preguntado con gran alarma dónde nos llevará este interés renovado. Tras décadas de un apoyo fallido al desarrollo rural, existe un grave riesgo de que al intensificar las mismas fórmulas que han mantenido la pobreza se llegue a un mayor abandono de aquellos que deberían estar en el centro de cualquier nueva estrategia a favor del desarrollo rural. Cualquier nuevo interés en el desarrollo rural que no esté dirigido a servir el interés de las familias agrícolas a pequeña escala fracasará, ya que estos agricultores forman la base económica de estos países. Una agenda que sólo se centre en áreas de gran potencial y en los llamados "productores competitivos viables" incrementará el hambre y destruirá el desarrollo rural sostenible.

3. Tememos que la agenda principal actual sobre el desarrollo rural esté dominada por intereses comerciales privados. Se está promoviendo una nueva revolución verde, que descuida las simientes de conocimiento heredadas y siembra nuevas generaciones de comunidades agrícolas e indígenas, especialmente mujeres. Estamos preocupados por la privatización de los recursos naturales, como la tierra, el agua, los recursos genéticos y los minerales, así como por la concentración de la propiedad en manos de aquellos que se pueden permitir estos recursos. Esto impondrá la producción de bienes para ajustarse a la lógica dictada por los grandes mercados globalizados; mientras que aquellos que no se someten a esta lógica y muestran habilidades, conocimientos y valores diferentes que pueden alimentar a los vibrantes mercados locales serán declarados productores "no viables".

4. Hacemos un llamamiento para que realmente se piense de nuevo en el desarrollo rural, un pensamiento que ponga a las personas en primer lugar. El colapso actual de comunidades rurales es la causa más importante de emigración consternada. Más ayuda no necesariamente es igual a más asistencia a tales comunidades. Aceptamos más ayuda sólo si es una ayuda mejor. Más importante que "más ayuda" es la creación de políticas de desarrollo nacionales e internacionales que no perjudiquen a aquellos que viven de forma autónoma como productores de alimentos de origen agrícola.
 
II. La visión principal que no ayudará a combatir el hambre y a fomentar el desarrollo rural
 
Revolución verde: antigua y nueva
 
5. Creemos que la nueva Revolución Verde, considerada talismán del desarrollo africano, es una fórmula segura para el desastre. Por una parte, es una auténtica parodia de la verdad el hecho de que la Revolución Verde, basada en altos costes, alta tecnología y un alto riesgo, y que, por lo tanto, sea a favor de los ricos en su enfoque, pasara por alto a África como lo han venido haciendo sus defensores. Por otra parte, es un hecho histórico su fracaso en África a pesar de los 20 millones de dólares invertidos anualmente en la misma durante los últimos 20 años. Por lo tanto, estamos convencidos de que la segunda Revolución Verde propuesta, que defiende el mismo enfoque, está destinada a obtener el mismo fracaso. Se ha permitido la investigación agrícola en África por parte del sector privado con sus prioridades de beneficio y sus derechos de propiedad intelectual. Esto va en contra de los intereses de los pequeños agricultores. Los transgénicos, que son la piedra angular de esta agenda de investigación, no han podido propiciar beneficios a los pequeños agricultores en todos los lugares del mundo. Además, suponen una amenaza a la biodiversidad, al medio ambiente y a la salud, por lo que no se deberían fomentar. En lugar de esto, deberían estar prohibidos.
 
Reforma agraria y acceso a los recursos
 
6. Las Agencias del Desarrollo Internacional tratan la tierra únicamente como un factor económico en la defensa más amplia del neoliberalismo, incluyendo el libre intercambio, la privatización de la tierra y la formalización de la desigualdad, mientras que nosotros tratamos la tierra como un territorio que incluye semillas, agua, bosques, océanos, minerales y fauna. Por lo tanto, exigimos un enfoque basado en derechos hacia las políticas sobre la tierra que vincule la tierra al derecho a una alimentación adecuada y una reforma agraria verdadera basada en la soberanía alimentaria. Las reformas agrarias lideradas por el mercado no han podido proporcionar una reforma a favor de los pobres. Los mercados del suelo y los mercados de arrendamiento del suelo sólo pueden beneficiar a los ricos y criminalizar las luchas por la tierra. En su forma extrema, también ha llevado al asesinato de personas en plena lucha por su tierra.
 
Comercio y mercados
 
7. Somos de la opinión de que el mercado mundial no es la solución para alimentar a las personas. Por el contrario, los sistemas de producción locales y los mercados locales desempeñan un papel fundamental en el desarrollo rural y puede satisfacer la mayoría de las necesidades de las comunidades locales.
 
8. Los países deberían proteger sus mercados agrícolas. La protección, la regulación y la intervención estatal son necesarias para garantizar la soberanía alimentaria en la comunidad. Mediante el fomento de una alta concentración en la industria agropecuaria, los acuerdos sobre el mercado libre, como los EPA, anuncian la destrucción de las familias agrícolas a pequeña escala en todo el mundo. Los EPA en su forma actual son peores que los acuerdos de la OMC. Las negociaciones deben detenerse inmediatamente. Esas políticas comerciales internacionales ponen en peligro a los pequeños agricultores de forma global y, por lo tanto, deben terminar. También deben acabar todos los subsidios que llevan a la competencia desleal. Sin embargo, reconocemos la necesidad legítima de ayuda para los productores campesinos locales.
 
Biocombustibles y cambio climático
 
9. Estamos convencidos de que los agrocombustibles no son la solución al cambio climático y a la crisis medioambiental global. La agricultura ecológica sostenible, sin embargo, puede minimizar el consumo de energía y fomentar el uso de energías renovables. Por lo tanto, en el uso de los recursos agrícolas, se debe dar prioridad a la producción de alimentos frente a la producción de energía. Será un crimen poner en peligro el acceso de la comunidad a los recursos naturales en nombre de los biocombustibles. Reiteramos el hecho de que la principal causa que provoca el cambio climático son los modelos de consumo y producción no sostenibles en los países industrializados y en vías de industrialización.

Ayuda al desarrollo rural
 
10. Reconociendo que la ayuda al desarrollo mal enfocada puede hacer más daño que otra cosa, exigimos que se le de prioridad a una buena ayuda, definida por las comunidades y los gobiernos nacionales y sin condicionalidades macroeconómicas fomentadas por el Banco Mundial y el FMI. La ayuda debe respetar y promover los derechos humanos y dar prioridad al apoyo a los agricultores autónomos a pequeña escala, los pastoralistas y pescadores artesanos. Dicha ayuda debe cerrar la supervisión y la evaluación por parte de las organizaciones de la sociedad civil y los organismos internacionales como la FAO y el FIDA. Se deben asignar más recursos a esta ayuda. Esto también nos recuerda que hacer que funcione la Plataforma Mundial de Donantes de una forma democrática y participativa sería necesario para que se introdujese en el sistema de la ONU. El flujo de fondos de la Unión Europea y otros donantes no se deben utilizar como medios para corromper las políticas nacionales.
 
III. Nuestra visión del desarrollo rural
 
11. Existe la necesidad de tener una visión global del desarrollo rural. Las políticas sobre desarrollo rural deben ser sostenibles social y medioambientalmente. Necesitamos sistemas de producción que mantengan la fertilidad de los suelos, respeten las cantidades disponibles de agua y acepten las variedades locales de cultivos. El desarrollo rural debe intentar promover la creación de trabajos no agrícolas mediante el fomento del procesamiento local de materias primas. Un desarrollo rural satisfactorio debe también integrar importantes servicios sociales básicos como la educación, la salubridad, la sanidad, así como la infraestructura. El fomento de una economía vibrante basada en el ámbito rural constituirá el único y más eficaz apoyo al desarrollo económico general de los países más pobres.
 
12. También destacamos la necesidad de reconocer y promover el papel multifuncional de la agricultura en el sur global. La UE, que defiende la multifuncionalidad para abogar por su sistema de subsidios a la agricultura europea, no ha conseguido aplicar el mismo patrón en la agricultura africana. Esta anomalía debe desaparecer y la Plataforma Mundial de Donantes debe reconocer abiertamente esta multifuncionalidad como la piedra angular sobre la que se apoya la agricultura de África, y no repetir el argumento estéril acerca de la productividad. Es el momento de reconocer que las zonas rurales de África son los almacenes de la cultura africana. Los sistemas agrícolas y de producción alimentaria africanos forman una parte integral del proceso cultural. Por lo tanto, es obligatorio que la UE, junto con los gobiernos africanos, reconozcan, respeten y protejan la naturaleza cultural de las zonas rurales y sus planes de desarrollo.
 
13. Nuestra visión se basa en la dignidad humana de las personas que viven en las zonas rurales. Se basa en el reconocimiento de su derecho a una alimentación adecuada que incluya la capacidad de acceder con dignidad a los recursos productivos. Los gobiernos deben respetar, proteger y garantizar el derecho a una alimentación adecuada a todas las personas que viven en su territorio y utilizar el máximo de recursos disponibles para conseguirlo. También deben proporcionar alimentos a aquellas personas que no pueden ganarse el sustento a partir de sus propios recursos y su trabajo, dando prioridad a la obtención local y regional. Las políticas nacionales e internacionales deben proporcionar un apoyo positivo para su medio de vida a las personas que viven en las zonas rurales, que en muchos países han sufrido el abandono de sus propios gobiernos. Los gobiernos deben respetar y proteger el acceso existente a los recursos productivos, especialmente a los de grupos vulnerables, y supervisar el impacto de su acción. También deben garantizar el acceso a soluciones judiciales y extrajudiciales eficaces. Las personas no deberían verse desahuciadas forzosamente para dejar sitio a la industria minera, plantaciones a gran escala, presas, áreas protegidas, conversión de suelo agrícola para el uso industrial, agricultura con empleo intensivo de capital, etc.
 
14.  Para implementar el derecho a una alimentación adecuada, los estados deben reconocer que para la mayoría de la población rural el acceso a los recursos productivos es clave como forma de ganarse el sustento. Garantizar su derecho a producir es la única acción, y la más importante, que se pide a los gobiernos, al mismo tiempo que una implementación del derecho a la alimentación adecuada. La capacidad de autonomía en cuanto a la alimentación, requiere que los estados, junto con los movimientos sociales, tengan el derecho de regular al mismo tiempo las condiciones estructurales internacionales, como las políticas comerciales, las políticas de inversión, los estándares de alimentación, etc. Sin la soberanía de la comunidad sobre los alimentos, los cultivos, los pastos y la pesca, los pequeños agricultores, pastoralistas y pescadores no podrán recibir la protección adecuada. Los estados no deben privatizar ni comerciar con la tierra, el agua, la biodiversidad, los recursos naturales ni el conocimiento tradicional. La soberanía de los alimentos implica que aquellos que viven en las zonas rurales tengan voz en el desarrollo de todas las políticas que tienen como objetivo el desarrollo rural. Es necesario que las organizaciones de aquellos que viven en las zonas rurales, como las organizaciones que representan a mujeres, agricultores, pescadores, pastoralistas, comunidades indígenas y jóvenes rurales, sean piezas clave que se impliquen en todas las políticas dirigidas al desarrollo rural. Se debe proteger y promover de forma activa su derecho a la organización.
 
15.  El desarrollo rural debe basarse en los alimentos locales y en la producción artesanal y en aquellos cuyas vidas dependen de estas actividades. Las políticas agrícolas nacionales deben apoyar totalmente la agricultura a pequeña escala y asegurar que los productores, concretamente las mujeres, tengan un acceso seguro a sus recursos productivos y créditos de producción adecuados que estén controlados y administrados por las comunidades. Los gobiernos tienen que invertir en la fundación de canales de transacción sostenibles y controlados por los agricultores para la comercialización agrícola y para créditos y ahorros rurales para mejorar la cohesión social. Se debe fomentar la investigación agrícola formada tomando como base el conocimiento local con métodos participativos y cuyos resultados están disponibles y al alcance de los productores.
 
IV. Agenda no dirigida por donantes
 
16. Aún es sorprendente ver que los donantes se reúnen para armonizar sus enfoques sobre políticas para el desarrollo rural para crear propiedad, pero más sorprendente es que la mayoría de los conceptos que se comentan aquí se desarrollan sin mucho diálogo o implicación por parte de aquellos que viven en las zonas rurales, particularmente representantes de las organizaciones de agricultores, pescadores y pastoralistas, así como de sindicatos rurales. El nuevo concepto de desarrollo rural se está proporcionando a los beneficiarios finales ondeando una bandera y con el eslogan de "propiedad". No vemos que NEPAD ni el proceso que llevó a la adopción del "Programa Global Africano de Desarrollo Agrícola" estén construidos alrededor de ningún proceso significativo que implique a las personas de las zonas rurales. No están desarrollados de una forma participativa. La afirmación de los gobiernos africanos y los donantes de que tienen propiedad asegurada para estos procesos desde la población rural en los países africanos es falsa.
 
17.Existe la necesidad de una nueva agenda para impulsar el desarrollo rural. Esta agenda debe ser diferente, no basarse en las simplificaciones neoliberales, sino en una que sea lo suficientemente compleja como para promover un desarrollo rural sostenible lleno de vitalidad en armonía con aquellos que viven y ganan su sustento en las zonas rurales. Debe ser lo suficientemente compleja como para entender los valores y principios de la biodiversidad viva allí. Estamos firmemente convencidos de que sólo una estrategia de sustento rural sostenible que vaya acompañada de poblaciones rurales fuertes o fortalecidas podrá hacer frente a los problemas del cambio climático. La agricultura industrializada, por otro lado, ya está echando en falta la diversidad, el agua y a las personas para que administren dicho cambio.

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