Haití: la historia de Islanda Micherline Aduel, en la primera línea de la lucha por los derechos de lxs campesinxs

Islanda Micherline Aduel, dirigente de la organización haitiana Têt Kolé, socio de CCFD-Terre Solidaire, defiende los derechos de las campesinas y campesinos cuyas tierras fueron acaparadas a favor de la agroindustria.

Por Marion Chastain, artículo publicado en el sitio web de CCFD-Terre Solidaire

A 29 años, Islanda Micherline Aduel, la menor de 4 hermanos, sigue el camino trazado por aquella que siempre la inspiró: su madre, campesina en el campo, nunca dejó de defender los derechos de sus semejantes. “Es mi legado”.

Haití es su país. Plaisance, en el Norte, es su ciudad natal. Puerto Príncipe, la capital, es donde estudia desde 2011.

Pelo corrido, finamente trenzado. Una mirada sonriente pero determinada. Rebosante de vida, Islanda estudia ciencias jurídicas y políticas. Y lucha sin descanso.

En su país que atraviesa una profunda crisis política, económica y social y donde las secuelas del terremoto mortífero de Puerto Príncipe están todavía a la vista 10 años después del drama, esta joven haitiana lleva la esperanza de un cambio.

Su lucha, la lleva, como su madre, dentro de la organización campesina Têt Kolé, socio del CCFD-Terre Solidaire (véase el recuadro abajo). « Cabezas juntas » en español. Porque “juntos, los campesinos y las campesinas, somos más fuertes”.

Fundada en 1986, Têt Kolé movilizaba entonces los campesinos para combatir el régimen dictatorial de los Duvalier. Desde entonces, los objetivos de la asociación son defender los derechos de los productores locales y luchar para mejorar sus condiciones de vida y que estas comunidades están abandonadas por un “Estado fallido que no implementa ninguna política pública” para sostener el sector agrícola. Peor aún, es un “estado corrompido que práctica el acaparamiento de tierras”, tierras quitadas a esas poblaciones locales para transformarlas en zonas francas, a favor de “la gran burguesía” del país y de las multinacionales de la agroindustria. Esto perjudica directamente la soberanía y la seguridad alimentaria de los campesinos. La suerte de las Madansaras – nombre criollo de un pájaro nómada con el cual se llama a las vendedoras ambulantes en Haití – la afecta mucho. Estas mujeres campesinas que llevan en la cabeza canastas a menudo muy pesadas de frutas y hortalizas todo el día. “Ellas me recuerdan a mi madre quién fue ella misma Madansara durante 20 años”. Su capacidad de resistencia y de valentía son inigualables para la joven militante.

Islanda habla de las campesinas en Haití cada vez que puede al micrófono de una de las cuatro radios comunitarias de Têt Kolé, la radio de Plaisance, en la crónica “Las mujeres son la vida”. También son el tema central de su memoria en ciencias políticas: Políticas económicas y condiciones de las mujeres campesinas de Plaisance du Nord, “mi pueblo”.

“Mi madre tuvo la suerte de ir a la escuela”. Pero la mayoría de las campesinas no saben leer ni escribir. Es un motivo más para que Islanda no deje jamás de enriquecer sus conocimientos para acompañarlas y ayudarlas a defender mejor sus derechos. En la universidad, pero también dentro de Têt Kolé, donde sigue numerosas capacitaciones sobre temas como la alfabetización, el género, la violencia contra las mujeres. Sobre la agroecología, la soberanía alimentaria, la economía social y solidaria, los derechos humanos… y fue a estudiar hasta en Brasil, donde cursó durante 3 meses en 2019 la formación Teorías políticas en América latina en la escuela nacional Florestan Fernandes del Movimiento sin tierra (MST), otra organización socia del CCFD-Terre Solidaire.

“Soy una de los jóvenes que decidieron quedarse. Los que luchan para un futuro mejor en Haití.”

Ser joven en Haití hoy en día? No es fácil. Hay aquellos “que no ven futuro en Haití” y que migran para intentar encontrar una vida mejor en otro país. Uno de los problemas subyacentes es que para poder irse, varios jóvenes venden sus “tierras-madres”. Pero “sin un estado fuerte para defender nuestros derechos, sin políticas de apoyo a la juventud, cómo podemos convencerlos quedarse?” Pero “soy una de los jóvenes que decidieron quedarse. Una de los que luchan para un futuro mejor aquí, en Haití”.

Hace dos meses, Islanda fue nombrada una de los representantes de los jóvenes del mundo entero en el comité internacional de La Vía Campesina : “una gran responsabilidad”. Pero no es nada que la asusta. Al contrario. Es simplemente algo más para llenar un poco más sus días!

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