El G7 ignora las reales soluciones en la lucha contra el hambre y vuelve a imponer los intereses del agronegocio

Como preámbulo a la reunión del G7, que terminó ayer en Schloss Elmau, el gobierno alemán organizó el pasado viernes 24 de junio la conferencia “Unidos por la seguridad alimentaria”. Esta conferencia fue un intento de legitimar la Alianza Global para la Seguridad Alimentaria (GAFS), creada recientemente junto a sus socios del G7, los bancos multilaterales de desarrollo y otros actores convocados para discutir acciones conjuntas contra la crisis alimentaria.

Alertados sobre la organización de este evento, AbL, miembro alemán de La Vía Campesina (LVC), y sus aliadxs se reunieron fuera de la conferencia, pidiendo un cambio de rumbo coherente en el comercio mundial de alimentos y productos agrícolas para garantizar la soberanía alimentaria y crear las condiciones para erradicar el hambre en el mundo. Los presentes criticaron las medidas propuestas para reforzar los compromisos financieros entre los países más afectados por la crisis alimentaria y las instituciones financieras internacionales.

Para Paula Gioia, campesinx y miembrx ad hoc del Comité Ejecutivo de Abu, las conclusiones de la conferencia ocultan cuestiones importantes en la lucha contra el hambre. “Hay un conflicto de intereses inherente cuando los bancos multilaterales de desarrollo ofrecen soluciones a la crisis alimentaria”, dijo Gioia. “No podemos resolver el hambre inyectando más préstamos condicionados a los países importadores netos de alimentos, atrapándolos en un ciclo de deuda. En su lugar, se necesita urgentemente un marco para el comercio internacional basado en los principios de solidaridad y soberanía alimentaria que se adhiera a los instrumentos internacionales de derechos humanos, como la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Campesinxs”.

Las iniciativas presentadas en la conferencia del viernes sugieren la necesidad de transformar la agricultura, sin dejar a nadie atrás. Sin embargo, los que dominaron los debates se limitaron a repetir el mismo discurso de siempre: mantener los mercados abiertos, reducir los aranceles, mantener las exportaciones abiertas y persistir en las normas comerciales de la OMC, muy desiguales y problemáticas.

Para Tyler Short, campesino estadounidense y miembro de la junta directiva de Family Farm Defenders, estos dos objetivos – no dejar a nadie atrás y mantener el actual orden comercial agrícola y alimentario mundial – son incompatibles. La creación de la OMC contribuyó a reducir el tamaño de las reservas de alimentos en manos de las instituciones públicas y a crear un modelo de producción orientado a la exportación con consecuencias devastadoras para las economías rurales y la soberanía alimentaria de los pueblos.

Los compromisos adoptados por esta conferencia combinan el objetivo común de transformar los sistemas alimentarios con medidas contradictorias que lo limitan. Por ejemplo, no combate la dependencia de los pesticidas y los fertilizantes fósiles en un contexto de aumento de precios sino que la refuerza. “En lugar de servir a los intereses corporativos en la crisis, se necesitan decisiones políticas para lograr sistemas alimentarios resistentes y la soberanía alimentaria”, dijo Gioia.

Tyler y Gioia también señalaron la contradicción entre el llamamiento de la presidencia de la conferencia de Berlín a fortalecer el Comité de seguridad alimentaria Mundial de Naciones Unidas (CSA) y la creación de la Alianza Global para la Seguridad Alimentaria. La iniciativa de crear una alianza de este tipo socava el trabajo realizado hasta ahora al interior del CSA y las reformas que ha puesto en marcha a lo largo de los años. El CSA tiene un mandato claro y un papel normativo centrado en el derecho a la alimentación. A través del CSIPM1, ofrece un importante espacio para la sociedad civil y los pueblos indígenas como participantes. La Alianza Global para la Seguridad Alimentaria, en cambio, tiene como actores principales al G7 y al Banco Mundial.

“Necesitamos una reforma agraria y una transformación real que no sólo tenga como objetivo la sostenibilidad. Exigimos la soberanía alimentaria y que la Declaración de los Derechos de los Campesinos de la ONU se convierta en un instrumento jurídicamente vinculante en este momento de crisis alimentaria mundial”.Tyler añadió.


1 CSIPM es el Mecanismo de la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas. Es un espacio dentro del CSA para que los actores de la sociedad civil y los movimientos sociales y Pueblos Indígenas articulen sus realidades, propuestas y preocupaciones.


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