Veinte años de luchas y articulación campesina indígena continental y global

En febrero de este año se cumplieron veinte años del primer Congreso de la CLOC. Fue en Lima, y fue la culminación de un proceso reorganizativo de varios años. La contraofensiva neoliberal asonaba el mundo y golpeaba con fuerza al continente. El Imperio intentaba imponer su relato del fin de las ideologías y al libre mercado como el gran rector social y político. Lo hacía aprovechando las consecuencias de la etapa de las dictaduras militares y la consiguiente debilidad de las organizaciones de los trabajadores.

La resistencia se fortaleció desde las luchas rurales, campesinas indígenas y negras. En distintos escenarios florecieron luchas por la Tierra y contra los TLC: los zapatistas, los Sin Tierra en Brasil, los indígenas ecuatorianos , los cocaleros de Bolivia, entre otras luchas que pusieron una luz y esperanza junto al faro que significaba la Cuba socialista.

Un primer paso en la articulación fue la Campaña por los 500 años de Resistencia Campesina, Indígena, Negra y Popular, que permitió el encuentro de distintos procesos de lucha y del que surgió la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, que sumará organizaciones campesinas de todo Latinoamérica.

El Congreso plantó bandera anticapitalista y antiimperialista, expresó su solidaridad con la Revolución Cubana, y las luchas en Chiapas. La necesidad de la articulación continental y la centralidad de la lucha por la tierra.

Con el avance de las luchas, la CLOC permitió mayores análisis de conjunto de la coyuntura agraria y la posibilidad de un plan de acción de alcance continental. La formación y la educación de carácter internacionalista permitió multiplicar las acciones, y la militancia campesina. Los cursos de formación en todas las regiones fortalecieron la articulación y las organizaciones nacionales.

Camino al Segundo Congreso se abordó el debate de la participación de las mujeres en las instancias de dirección de los movimientos y de la CLOC, concluyendo que el patriarcado calaba hondo en nuestras propias lógicas y dinámicas. Así se definió que en todas las instancias debería cumplirse con la paridad de genero ( al menos 50% de mujeres) además se instauro el acuerdo de que previo a cada Congreso se constituiría una Asamblea de Mujeres. Estas acciones junto a una priorización en las líneas de acción permitieron ampliar efectivamente el rol de las mujeres en la articulación y por consiguiente un avance cualitativo en los debates y lineamientos políticos.

Por las propias características globalizadoras del neoliberalismo, la CLOC y sus organizaciones colocaron sus esfuerzos en una construcción global e internacionalista: La Vía Campesina. Bajo el lema que luego recorrerá el Mundo —Globalicemos la Lucha, Globalicemos la Esperanza— la Vía Campesina Internacional logró articular la lucha contra la OMC y el neoliberalismo. La Vía Campesina se consolidó como una de las referencias de la lucha global, porque además de resistencia pudo construir propuestas estratégicas como la soberanía alimentaria, identificando contradicciones centrales en la disputa del capital financiero y los pueblos: la defensa de las semillas, la lucha contra los agrotóxicos, la defensa de los mercados locales, y la lucha contra las corporaciones transnacionales y por la distribución y el acceso a la tierra. Siempre en un planteo de alianza estratégica con la clase trabajadora.

El 17 de abril de 1996 la policía brasileña asesinó a 19 campesinos del MST, en la Masacre de Eldorado de Carajas, mostrando cuál vuelve a ser la respuesta del capital y las oligarquías frente a la organización de los campesinos y campesinas. La Vía Campesina declaró entonces al 17 de abril día mundial de la Lucha Campesina, y a partir de ese año, todos los años cientos de acciones de luchas se realizan durante esas jornadas de forma articulada e internacionalista.

Como respuesta a la lucha por la tierra, la criminalización y los asesinatos lamentablemente se suceden, desde México hasta Argentina. Guatemala, Colombia, Honduras y Paraguay son las situaciones mas graves, donde los Estados se convierten en aparatos de muerte.

La llegada de Hugo Chávez al gobierno de Venezuela significó un nuevo ciclo para las luchas de América Latina, con la propuesta del ALBA y Cuba como faro, se fortaleció la lucha contra el ALCA, llegando en 2005 al acto en Mar del Plata donde bajo la dirección de Chávez, Kirchner, Lula y Tabaré se puso fin a las pretensiones imperialistas de construir un Área de libre comercio bajo la hegemonía de EUA. No sólo moría el ALCA, nacía la posibilidad de volver a soñar con la Patria Grande, y la llegada a la presidencia de Evo Morales y Rafael Correa serían claves para comenzar la construcción de la UNASUR y luego la CELAC. América Latina vuelve a la centralidad de las luchas antimperialistas.

En ese contexto histórico que recuperaba los sueños de Bolívar y San Martín, y bajo las crisis globales financiera, alimentaria y climática, el Imperio relanzó su contraofensiva sobre el continente. El capital financiero buscó subordinar la tierra y los bienes naturales bajo la hegemonía tecnológica de la agricultura industrial, de la mano de los transgénicos y agrotóxicos y la concentración del mercado global y la mercantilización de los alimentos y bienes naturales.

Es por este escenario que en 2009, en una reunión en La Habana se retomó con fuerza la articulación continental de la CLOC-VC. Allí se planteó sumar a las organizaciones de Canadá y EUA, y señalar que el único horizonte posible es el socialismo, con las características de cada país: socialismo comunitario, del siglo XXI, etcétera. Quedó planteado un proceso de un año de debates en las organizaciones y regiones.

El V Congreso de la CLOC-VC, se realizó en octubre de 2010 en Quito, antecedido por la III Asamblea Continental de Jóvenes y la IV Asamblea de Mujeres. Cerca de mil delegados y delegadas de más de 80 organizaciones de 22 países nos reunimos para ratificar este proceso de articulación de las luchas campesinas en América Latina, con un horizonte socialista, de lucha por la soberanía alimentaria y la reforma agraria.

En el continente vivimos avances políticos y culturales históricos. Los procesos de integración han potenciado las luchas antimperialistas y propiciado escenarios de hermandad y construcción de la Patria Grande, sin embargo, no hemos logrado revertir la matriz económica, la tierra se ha concentrado y las corporaciones transnacionales avanzan en la mercantilización de los alimentos.

La situación vuelve vulnerables los procesos democráticos, los desabastecimientos y desestabilizaciones financiera son materia corriente.

Es un contexto donde adquiere carácter estratégico y urgente la necesidad de fortalecer el proyecto campesino y popular, de manera de consolidar la soberanía alimentaria, la democracia y la paz en la región. Eso sólo será posible con una reforma agraria que democratice la tierra en el continente y permita el desarrollo de la agricultura campesina, de la mano de la agroecología y agroindustria local. Que ponga la tierra y la agricultura en función del proyecto latinoamericano y popular.

Según la FAO, 2014 es el año de la Agricultura Familiar. Desde la Vía Campesina nos sumamos al proceso desde nuestra perspectiva, fortaleciendo la identidad campesina indígena, y la luchas y movilizaciones como principales herramientas. No hay lugar para los campesinos en el marco de la cadena agroindustrial dominada por las corporaciones.

El año comenzó con el VI Congreso del MST de Brasil, colocando nuevos desafío bajo el lema de Luchar y construir reforma agraria Popular.

En abril, reunida la comisión política de la CLOC-VC en Buenos Aires, se lanzó el proceso hacia el VI Congreso Continental, que será en 2015 en Argentina, retomando los debates en todas las organizaciones sobre cual es el rol de la CLOC-VC en el marco de los procesos de Integración y frente a la ofensiva del capital financiero en la agricultura. Reactualizando nuestras propuestas políticas: la soberanía alimentaria y la reforma agraria, y esperando poder instalar estos debates en el seno de la CELAC y UNASUR, fortaleciendo nuestras alianzas con la clase trabajadora y los movimientos populares. Esperando sintetizar cuáles son los desafíos actuales para construir un horizonte socialista en América Latina y profundizando las movilizaciones, la defensa de las semillas, las ocupaciones de tierra, los procesos de formación y producción de alimentos sanos en nuestros territorios.

La comunicación popular es otra herramienta imprescindible para disputar los relatos de los medios de masas que domina el capital. A lo largo de estos años se han desarrollado herramientas que han sido claves para las luchas. La página Biodiversidad en América Latina y la revista Biodiversidad, sustento y culturas han sido unas de ellas, que con profesionalismo y consecuencia han logrado instalar debates sobre las luchas por la soberanía alimentaria, y contra la ofensiva de las corporaciones. Saludamos estos 80 números convencidos de que son necesarios muchos más.

* Miembros de la Coordinación Nacional del MNCI y de la Secretaría Operativa de la CLOC-VC

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