Nueva Publicación: Campesinas/os que luchan por la justicia

Título: Campesinas/os que luchan por la justicia: Casos de violaciones de los derechos humanos de las/os campesinas/os

Edición: Julio 2017

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Introducción

La Vía campesina cristaliza las propuestas que emergen de las realidades de campesinas y campesinos que a lo largo y ancho del planeta se han visto vulnerados por el avance y recrudecimiento, año tras año, del poder y control de las compañías y los Estados sobre sus bienes más preciados: la tierra, el agua, las semillas, la biodiversidad y la naturaleza en su conjunto. Existe un incremento del avance del expolio, de las privatizaciones, de los intereses de la industria y de las grandes inversiones. Frente a esta situación el movimiento campesino propone la Declaración de derechos de campesinas y campesinos y otras personas que trabajan en el medio rural. Mediante ella estamos sembrando el terreno que brinda al campesinado protección para sus vidas y su sustento, de modo que se favorezca su reconocimiento como sujeto político y le otorgue el derecho al uso, gestión y control sobre los recursos naturales. Andamos el camino de la soberanía alimentaria día a día en nuestros campos y en los espacios de gobernanza mundial, regional, nacional y local. Construimos autonomía y poder para las mujeres campesinas y trabajadoras agrícolas que se ven enfrentadas a un sistema que las discrimina de forma múltiple y que ha agravado la violencia hacia sus cuerpos y hacia sus territorios. Forjamos derechos; derechos para campesinas y campesinos, para mujeres y hombres que ejercen labores agrícolas, sin tierra, dedicadas al pastoreo, la pesca, para migrantes y temporeros obligados a trabajar bajo condiciones de extrema precariedad y muchas veces servidumbre.

Este informe se publica de manera paralela al Manual Popular para Derechos Campesinos que revisa extensivamente los elementos fundamentales dentro de la declaración y aclara en qué consisten los derechos enumerados a la vez que aporta una visión histórica y una perspectiva estratégica para el trabajo en el futuro. Ambos documentos constituyen un esfuerzo mancomunado de las organizaciones y del Colectivo de Trabajo sobre Derechos Campesinos de La Vía Campesina y la Secretaría Operativa Internacional para avanzar en el marco del reconocimiento de estos derechos dentro de nuestro movimiento y con las alianzas y el conjunto de la sociedad. El informe de los casos de violaciones vuelve a retomar el hilo dejado por los informes anteriores escritos en el 2004, 2005 y 2006 que tenían como finalidad introducir el tema en el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas.

El presente informe parte de esta premisa. Para construir derechos necesitamos visibilizar las situaciones y los patrones de discriminación sistématicos que hacen que el mayor colectivo en el mundo sea el que sufre mayor hambre y pobreza. Los casos enunciados han sido recopilados por las propias regiones en un esfuerzo único por sistematizar las violaciones a los derechos humanos de las campesinas y campesinos. Los derechos se construyen y también se ejercen y es por ello que pedimos a los Estados que los reconozcan. Trabajamos para que las Naciones Unidas adopten un marco normativo que promueva, proteja y defienda los derechos de las campesinas y campesinos y de otras personas que trabajan en el medio rural. En este sentido también debemos fortalecer el propio funcionamiento de las organizaciones para que día a día identifiquemos estas violaciones y conozcamos los mecanismos que apoyen la defensa de estos derechos.

Los casos responden a criterios que faciliten a las organizaciones el trabajo sobre las violaciones a los derechos humanos y campesinos. En primer lugar el contexto político, económico y cultural en que ocurrieron o la lucha por los derechos junto con un análisis del papel desempeñado por el capital sitúa de partida el origen y las causas en que se desarrollan los casos. En segundo término la identificación de quiénes han sido las y los titulares de derechos nos revela el impacto de dichas violaciones sobre las comunidades locales y nos indica si las violaciones son eventos frecuentes o aislados, así como si las víctimas son miembros organizadas/os de movimientos sociales. En tercer lugar, es necesario saber quién violó estos derechos y hacia quién está dirigida la lucha así como el papel de las instituciones en cada caso. Este aspecto nos revela el contexto legislativo y político y nos indica si estos poderes están ausentes y el grado de justicia que se puede esperar de los tribunales. Finalmente se indica cuáles son las propuestas para una mejora en el respeto de los derechos, recomendaciones concretas, cómo ejercer el trabajo de reparación, incluyendo el papel de los Estados, y cuál sería la importancia de una Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos campesinos.

Más de 20 años después de la masacre de El Dorado de Carajás, cinco años después de la masacre de Curuguaty, un año después de la muerte del Hermano Baek en Corea del Sur, días después de las revueltas campesinas en la India, tras siglos de expolio y usurpación a nuestra madre África ¡seguimos en pie de lucha! La Declaración de Derechos de Campesinas y Campesinos y otras personas que trabajan en el medio rural requiere que los Estados la adopten urgentemente y esto dependerá de nuestras movilizaciones y de nuestra presión sobre los Estados. No estamos en el final del proceso; estamos dando pasos de gigantes pero el camino que tenemos es arduo como el campo mismo. ¡Sabemos que los frutos que recogeremos serán la cosecha de nuestras luchas por la dignidad y la vida campesina!

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