“El derecho a una alimentación adecuada es el derecho a la dignidad y a la vida”

El Foro Mundial de la Sociedad Civil consolida posiciones de cara al CSA 45

El Foro Mundial de la Sociedad Civil, un encuentro anual que reúne a un amplio abanico de personas y organizaciones que trabajan en el ámbito de la alimentación y la nutrición, se inauguró este sábado 13 de octubre en Roma (Italia).

Más de 300 participantes de todos los continentes se dieron cita durante dos días para acordar las posiciones de la sociedad civil de cara a la larga semana del 45.o período de sesiones del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de las Naciones Unidas entre el 15 y el 19 de octubre.

El moderador de la sesión inaugural del foro, Saúl Vicente Vásquez, del sector de pueblos indígenas, afirmó que los derechos a la alimentación, la dignidad y la vida no se pueden separar el uno del otro.

“No existe dignidad sin una alimentación adecuada, y el derecho a esa alimentación adecuada es un derecho humano esencial que debe defenderse, respetarse y ejercitarse en todo el mundo”.

Los oradores de la sesión de apertura incluyeron al Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el presidente del CSA y un representante del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Todos ellos reconocieron la trágica situación derivada del incremento del hambre y la malnutrición en todo el mundo.

En ese contexto, para la sociedad civil resulta esencial volver a colocar el enfoque basado en los derechos humanos en el centro mismo de la gobernanza y la toma de decisiones sobre seguridad alimentaria.

“Es un derecho humano que se está conculcando y a muchas personas se las está privando de alimentos, tal y como confirma el informe de las Naciones Unidas”, comentó Ramona Dominicioiu del Mecanismo de la Sociedad Civil. Ramona hacía referencia al informe de Naciones Unidas recién publicado sobre “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”, donde se afirma que, como mínimo, existen 821 millones de personas (cifra superior a toda la población europea actual) que no tienen suficiente para comer.

El informe confirma algo que ya saben quienes luchan en primera línea contra la inseguridad alimentaria: que el mundo no va por buen camino en la lucha mundial contra el hambre y, de hecho, existe el riesgo de que no se cumpla el Objetivo de Desarrollo Sostenible de erradicar el hambre de aquí a 2030.

Los participantes en el Foro de la Sociedad Civil, procedentes en algunos casos de los países más afectados por el hambre y la malnutrición, creen que sus opiniones deben ser tomadas más en serio por los gobiernos e instituciones que adoptan decisiones políticas y prácticas en materia de gobernanza alimentaria. Estas personas representan a sectores de agricultores a pequeña escala, pastoralistas, pescadores, pueblos indígenas, trabajadores del sector agroalimentario, personas sin tierra, mujeres, jóvenes, consumidores, pobres urbanos en situación de inseguridad alimentaria y organizaciones no gubernamentales.

El Mecanismo de la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas (MSC), que es quien organiza el foro, articula las voces y posiciones de estos sectores en las reuniones de la Plenaria del CSA. Se calcula que las organizaciones y movimientos que participan en el espacio del MSC, entre ellos los de consumidores y productores de alimentos a pequeña escala, representan a más de 300 millones de personas afiliadas en todos los continentes.

En este vídeo  Elene Shatberashvili (Georgia), de la Asociación de agricultores ecológicos Elkana y de La Vía Campesina, explica en qué consiste el foro de la sociedad civil y por qué se trata de un espacio importante.

Las organizaciones y movimientos que participan en el MSC incluyen a titulares de derechos que se encargan de su propio desarrollo y que, además, son quienes contribuyen en mayor medida a la seguridad alimentaria y la nutrición en todo el mundo, pese a tratarse también de las personas más afectadas por la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

“No solo conocemos la realidad, sino que somos parte de ella. Vivimos esa realidad a diario en nuestros países en nuestra condición de productores de alimentos, pescadores, consumidores y trabajadores del sector agroalimentario. ¿A quién debería escucharse en los debates sobre políticas alimentarias si no es a nosotros?”, se preguntaba Azra Sayeed (Pakistán), de la Alianza Internacional de Mujeres.

El CSA es la plataforma internacional e intergubernamental más inclusiva, un espacio de debate intenso en el que se discuten y desarrollan las distintas ideologías alimentarias. No cuesta imaginar lo complicado que resulta alcanzar acuerdos en un espacio que reúne a múltiples actores con intereses divergentes.

Pese a que se acepta que la crisis del hambre es una realidad manifiesta, las opiniones sobre las soluciones difieren notablemente. La mayoría de las organizaciones participantes en el MSC defienden la agroecología, una forma alternativa de agricultura sostenible, y la soberanía alimentaria como el paradigma alternativo para transformar los sistemas alimentarios actuales.

Esta opinión la comparte también Hilal Elver, la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, quien en su discurso durante el foro de la sociedad civil comentó que el sector agroindustrial tiene una influencia desmedida en el sector y en las negociaciones sobre políticas alimentarias a nivel mundial, nacional y local. Además, añadió que la agroecología es la única alternativa válida para que el hambre deje de aumentar. “La agroecología será el único camino. Cuando todo el mundo lo entienda, puede que sea demasiado tarde, por lo que tenemos que hacer presión ahora para convertirla una alternativa aceptable”.

Boaventura Monjane

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