Declaración conjunta de LVC sobre la conclusión de la V Sesión del grupo de trabajo sobre la declaración de los derechos de lxs campesinxs y otras personas que trabajan en las zonas rurales

(Ginebra, 12 de abril de 2018) La Vía Campesina, la Unión Internacional de los Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Trabajadores Afines (IUF), el Foro Mundial de Pescadores (WFFP), la Federación Internacional de Movimientos de Adultos Rurales Católicos (FIMARC), el Consejo Internacional de Tratados Indios (CITI), el Centro Europa-Tercer Mundo (CETIM), FIAN Internacional, la Asociación Internacional de Abogados Democráticos (IADL), Pan para Todos y otras organizaciones (ver anexo).

En el quinto período de sesiones del grupo de trabajo intergubernamental de composición abierta sobre la declaración de los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales (OEIWG)

Ginebra, Palacio de las Naciones, Sala XX/ 9-13 Abril de 2018

Los campesinos, pueblos indígenas, pastores, pescadores y trabajadores en zonas rurales, incluyendo a las mujeres rurales de todo el mundo, desde La Vía Campesina, IUF, WFFP, FIMARC, CITI, junto con CETIM, FIAN Internacional y otras organizaciones, representamos a miles de millones de personas rurales. Hemos trabajado en el proceso de la declaración sobre los derechos de los campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales de manera constructiva desde el campo, nuestro lugar de trabajo en todo el mundo y aquí en Ginebra durante muchos años. Celebramos el nivel de apoyo constructivo de las regiones de América Latina, África, Asia y Europa. También agradecemos el liderazgo eficiente del Presidente-Relator y de la misión de Bolivia durante estos años de negociaciones. De la misma manera, hay que señalar que los delegados de los Estados miembros de las Naciones Unidas han aportado una contribución sólida al proceso. Queda claro que, aparte de las excepciones menores conocidas por todos, la necesidad de aprobar esta Declaración es innegable. Este proceso es demostrativo de los esfuerzos para continuar avanzando en la particularidad del sistema de los derechos humanos.

Como llevamos diciendo desde el principio, nosotros, representantes de campesinos, pueblos indígenas, pastores, pescadores y trabajadores rurales, incluidas las mujeres rurales, somos partes fundamentales en la cooperación internacional y la solidaridad internacional en relación con los derechos humanos, la alimentación y el desarrollo rural, ya que constituimos el sector de la población más afectado por el hambre y la malnutrición a pesar de que contribuir fuertemente a alimentar al mundo. Nosotros, más de 2 mil millones de campesinos y otras personas que trabajamos en áreas rurales, tenemos un gran conocimiento y experiencia. Entendemos los desafíos actuales que enfrentan los sistemas alimentarios del mundo, y tenemos ideas para soluciones y, por lo tanto, podemos contribuir a resolver dichos desafíos de manera sustancial.

Después de diecisiete años de trabajo, esfuerzo y dedicación en todo el mundo, este proceso ha fortalecido nuestros movimientos y nuestras luchas. Estamos listos para asumir nuestros roles en términos de lucha por nuestros derechos humanos. Las lagunas jurídicas con respecto a la protección de los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales a nivel internacional de derechos humanos deben ser completadas sin más demoras.

Esta es nuestra Declaración, elaborada desde las bases, que hemos defendido y seguiremos defendiendo ante este Consejo y ante nuestros gobiernos nacionales hasta su conclusión este año, 2018. Todos los campesinos, pueblos y personas que trabajan en las zonas rurales de todo el mundo se identifican fuertemente con el contenido de esta Declaración, que será un instrumento para restaurar y dignificar nuestro estatus en la sociedad, para reconocer y proteger nuestros derechos, y para garantir la resolución de los conflictos de forma pacifica y a través el dialogo. Estamos seguros de que los Estados están dispuestos a reconocer los derechos fundamentales de sus respectivas poblaciones rurales. Esto no solo es valioso para nosotros colectivamente y individualmente, sino para la humanidad en su conjunto, y también redunda en el interés de las autoridades públicas. De hecho, la Declaración es útil para los gobiernos puesto que puede contribuir a reducir los conflictos sociales, la crisis medioambiental, la crisis alimentaria, los problemas relacionados con el tráfico de drogas, la pobreza, la migración a las ciudades, el acceso al trabajo y combatir el deterioro de la cualidad de los alimentos.

Finalmente, señor Presidente, merece la pena subrayar que lo que algunos países percibieron como nuevos derechos, actualmente se reconsideran de manera favorable. Gracias a los argumentos legales presentados por los campesinos, pueblos indigenas, pastores, pescadores y trabajadores rurales, incluyendo a las mujeres campesinas y otras personas que trabajan en zonas rurales, y también de los expertos, estos derechos están ganando una legitimidad incontestable en la Declaración, ya que se mencionan específicamente en los acuerdos internacionales y en un número creciente de legislaciones nacionales. Nuestros testimonios de base refuerzan el estado de emergencia para reconocer estos derechos en la Declaración sin más demora.

Desde aquí, plenamente conscientes de que los derechos humanos prevalecen sobre los beneficios y los intereses económicos, instamos a los Estados a unirse para reconocer y garantizar aún más los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales. Los estados ya no pueden posponer esta Declaración. Ha llegado el momento de reconocer y proteger nuestros derechos. Permítanos trabajar para finalizar este proceso y aprobar esta Declaración este año.

Nuestro más sincero agradecimiento.

Foto: #boliviaonugva

 

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