Chiapas: Puentes que se tienden en la geografía de la resistencia

Lucio Díaz Marielle – (http://www.revistarebeldia.org/).

“Somos guerreros para defender la tierra, nuestra madre, nuestra vida. Para nosotros ésta es la batalla final. Si la tierra muere, morimos nosotros. No hay mañana sin la tierra. El que quiere destruir la tierra es todo un sistema. Ése es el enemigo a vencer. ‘Capitalismo’ se llama el enemigo…”.

“Nosotros pensamos que no es posible triunfar en esta batalla si no nos acompañamos en la lucha con los otros pueblos que son, como nosotros, el color que somos de la tierra, si no luchamos junto a los otros que otros colores, tiempos y modos tienen, pero les duelen los mismos dolores…”.

“Nosotros pensamos que ya no basta con sólo resistir, y esperar uno y otro ataque del mandón y del dinero. Creemos que la fuerza que ahora se necesita para sobrevivir, es también suficiente para terminar con las amenazas. Es la hora…”.

(Subcomandante Insurgente Marcos, Julio de 2007)

En el contexto del II Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, otros lazos que se vienen construyendo en la geografía de la resistencia, se volvieron a tender como puentes, uno de ellos fue el encuentro de diversas organizaciones de la Vía Campesina de Asia, América y Europa, primero con la Comisión Sexta del EZLN, a través de conferencias conjuntas, y luego con autoridades, bases de apoyo y comandantes zapatistas de los cinco caracoles. La historia viene de tiempo atrás, si bien varias organizaciones que participan en la Vía Campesina se habían acercado en diferentes momentos al zapatismo, fue “durante las jornadas de lucha contra la Organización Mundial de Comercio en Cancún, [en septiembre de 2003, cuando] se dio el primer acercamiento como Vía Campesina con el EZLN. Recibimos un mensaje de la comandancia zapatista, y eso ayudó para fortalecer el ánimo y la combatividad de la Vía Campesina Internacional que estaba peleando en Cancún” (Rafael Alegría, Coordinador de la Campaña Mundial por la Reforma Agraria de la Vía Campesina, en entrevista con Rebeldía).

El Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil, ya había acompañado a los zapatistas en otras iniciativas, “en 1996 tuvimos a 2 representantes de nuestro movimiento, aquí en Chiapas, acompañando a los pueblos zapatistas, y también el año pasado tuvimos representantes acompañando una parte del recorrido de La Otra Campaña para conocer y aprender de esa experiencia” (Representante del MST en Morelia, 25 de julio de 2007).

En junio de 2007, el EZLN envió una carta al V congreso nacional del MST: “Nosotros, nosotras, las y los zapatistas de México, sentimos una hermandad por todas aquellas organizaciones y personas que luchan por la tierra, cariño por quienes la ven como la madre, y respeto por quienes afrontan todo por hacer realidad lo que Emiliano Zapata dijera: ‘La tierra es de quien la trabaja’. El Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil tiene en nuestro moreno corazón todo eso: tiene nuestra mano hermana, nuestro cariño y nuestro respeto, pero también tiene nuestra admiración…”.

En la mesa redonda para lanzar la Campaña Mundial por la Defensa de Tierras y Territorios Indígenas y Campesinos, el 25 de marzo de 2007 en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, la Comisión Sexta del EZLN llamó al “apoyo mutuo entre la Campaña Global por la Reforma Agraria de la Vía Campesina y la Campaña Mundial por la Defensa de Tierras y Territorios Indígenas y Campesinos”. En esa ocasión Joao Pedro Stedile, del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, y Rafael Alegría, Coordinador de la Campaña Mundial por la Reforma Agraria de la Vía Campesina, enviaron mensajes grabados a la comandancia zapatista.

En Junio de 2007, con la convocatoria al II Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, el EZLN anunció que representantes de organizaciones de la Vía Campesina serían sus invitados especiales y tendrían un espacio para participar. En ese contexto, el 17 y 19 de julio de 2007, la Comisión Sexta del EZLN, representantes del Congreso Nacional Indígena y representantes de varias organizaciones de la Vía Campesina, participaron de manera conjunta en la mesa “Frente al despojo capitalista, la defensa de la tierra y el territorio”, cuya primera parte se llevó a cabo en el Club de Periodistas de la Ciudad de México, y la segunda en el CIDECI de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Al II Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo asistió una delegación de la Vía Campesina conformada por el Movimiento de los Sin Tierra (MST), de Brasil, la Liga Campesina de Corea (KPL), de Corea del Sur, la Coalición Nacional de Agricultores Familiares (NFFC), de Estados Unidos, la Federación de Sindicatos Campesinos de Indonesia (FSPI), la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas “Bartolina Sisa”, de Bolivia, el Sindicato Campesino del País Vasco (EHNE), la Confederación Nacional de Mujeres del Campo (CONAMUCA), de República Dominicana, la Unión Campesina “Bhartiya Kissan” (BKU), de la India, la Red Campesina del Norte, de Tailandia, la Asamblea de los Pobres, de Tailandia, los Trabajadores Agrícolas de la Frontera, de Estados Unidos, la Unión Nacional de Agricultores de Canada, la Unión Payssane de Québec, la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Autónomas Campesinas (UNORCA), de México, la Coordinación Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y el Comité Coordinador Internacional de la Vía Campesina.

Uno de los caminos de la dignidad sigue la Vía Campesina

En el caracol de Morelia, la delegación de la Vía Campesina compartió con los pueblos zapatistas –y los adherentes a La Sexta Declaración de la Selva Lacandona en México y el mundo participantes en el II Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo–, su historia y sus formas de organización.

“En mayo de 1992, líderes de 8 organizaciones campesinas se juntaron en Managua, Nicaragua, y dijeron que el neoliberalismo estaba acabando con los campesinos pobres, también dijeron que los enemigos de los campesinos eran las corporaciones y las agencias de esas corporaciones, como la Organización Mundial del Comercio, con sus tratados de libre comercio. Y también pensaron que los campesinos de un solo país no pueden hacer mucho solos, que se tenían que organizar y luchar por todo el mundo. Invitaron a otras organizaciones campesinas y, en mayo de 1993, se volvieron a juntar en un país llamado Bélgica, y ahí se tomó el nombre de la Vía Campesina.

“¿Por qué la Vía Campesina? Porque no queremos la vía del neoliberalismo, tampoco queremos la vía de los tratados de libre comercio y, por supuesto, no queremos la vía del capitalismo. No. Para resolver nuestros problemas, la pobreza, la marginación, la discriminación y la violencia tenemos que hacerlo a través de la vía campesina, que es nuestra estrategia y la forma de lucha de las campesinas y los campesinos del mundo.

“La Vía Campesina está compuesta por 149 organizaciones de 56 países, es decir, muchas piedritas inconformes volando para buscar encontrar sus formas de lucha. Además estamos organizados en 8 regiones que son África –el representante de África no pudo llegar porque no obtuvo su visa–, Europa, Centroamérica, el Caribe, Sudamérica, América del Norte, Asia del Sur, Asia del Este y Asia del Sureste.

“Y tenemos compañeras y compañeros de las organizaciones de la Vía Campesina que trabajan en las comisiones internacionales dedicados a los temas más importantes para nosotros. Las comisiones que tenemos son: la de mujeres, la de soberanía alimentaria, la de reforma agraria, la de agricultura sustentable campesina, la de biodiversidad, la de derechos humanos y la de migrantes y trabajadores rurales. Además, tenemos dos campañas principales, la primera es la Campaña Global por la Reforma Agraria y la segunda es Semillas: patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad.

“Cada cuatro años, tenemos nuestra conferencia internacional, que es cuando nos juntamos todas las organizaciones de todo el mundo, platicamos, nos escuchamos y aprobamos nuestras estrategias de lucha y nuestro plan de trabajo, y además elegimos a nuestra secretaría. En estos momentos nuestra secretaría se encuentra en el país de Indonesia. Tenemos también nuestra dirigencia, que se llama el Comité Coordinador Internacional, que está compuesto por la mitad mujeres y la otra mitad hombres, todas y todos son líderes de organizaciones sociales con base real. Esta es la historia de la Vía Campesina, de millones de campesinas y campesinos, de indígenas, de mujeres, de pescadores y pescadoras, de pastores y de trabajadores agrícolas migrantes que luchamos por un mundo distinto al que tenemos ahora” (Palabras de la Vía Campesina en Morelia, 25 de julio de 2007).

Juntarnos, luchar juntos y triunfar juntos

Desde diferentes latitudes, organizaciones de la Vía Campesina compartieron sus historias y sus luchas, las formas en que cada una vive el desprecio hacia el modo de vida campesino, el despojo de tierras y semillas, de los territorios indígenas y campesinos y de sus riquezas por las grandes corporaciones, y la represión ante su organización, así como sus estrategias de lucha y sus logros. Entre todas las narraciones se fue tejiendo una misma historia de despojo, la de la apertura de los mercados, de su control por empresas transnacionales, del desarrollo de estrategias para desmantelar la producción tradicional, para expulsar a las familias y entregar la tierra a las corporaciones. Estos son los botones de muestra que compartieron los representantes de la Vía Campesina con las comunidades zapatistas y los pueblos del mundo.

Desde los grandes centros de desarrollo del capitalismo, organizaciones canadienses y estadounidenses se oponen a la imposición de modelos de desarrollo sobre las formas tradicionales campesinas de sus regiones y defienden la producción sustentable, diversificada, sana y no corporativa. Es sobre esto que hablaron los representantes de la Unión Campesina de Québec, la Unión Nacional de Agricultores de Canadá y la Coalición Nacional de Agricultores Familiares de los Estados Unidos. Estas organizaciones defienden el modo de vida y de producción de las granjas familiares y luchan contra los monopolios en la comercialización de los alimentos, el control de las agroindustrias y el monopolio sindical, el uso de transgénicos, la quiebra de los granjeros tradicionales y la baja de precios, su intención es, explican, dar voz política a las pequeñas granjas familiares.

El Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil, que cuenta con 2 millones de miembros, ha recuperado más territorio que la extensión territorial de Italia y ha beneficiando a más de 350 mil familias en cerca de 23 años de trabajo. El MST recupera y distribuye tierras que han estado en manos de grandes propietarios. Cuenta, para la toma de tierras, con grupos de militantes que hacen una línea de frente y que organizan las tomas. Tienen también grupos de abogados, un periódico, radios y una página de Internet. En la lucha por la tierra en Brasil han habido matanzas y masacres.

Las tierras recuperadas por el MST se transforman en asentamientos para las familias que van a cultivarlas. Ante el crecimiento de las ganancias, inversionistas de diversos países han comprado tierras en Brasil para agronegocios, el gobierno “de izquierda” de Lula los ha apoyado. Por esto, las tierras productivas desocupadas, que son las que el MST ocupaba hasta hace poco, se han ido terminando. La estrategia ha tenido que cambiar, ahora toman plantaciones de monocultivo de caña. Su idea, comparten, es distribuir las tierras que están en manos de transnacionales, es una de las prioridades del movimiento.

Pronto, después del inicio de su trabajo, los miembros del MST empezaron a organizar otros aspectos de su vida, como la producción, la salud, la educación. En educación, hay un colectivo encargado, tienen un método propio de enseñanza vinculada a la realidad en el campo, hay escuelas para los niños y alfabetización para jóvenes y adultos, también hay una escuela nacional. En salud, han optado por hacer sus propias medicinas a partir de plantas medicinales. En torno a la cultura, se han hecho muchas canciones, hay músicos y bandas musicales y se organizan bailes populares. En cuanto a la producción han fomentado proyectos de agroecología, también tienen que rehabilitar las tierras tomadas, reforestarlas y cuidarlas. En el MST hay un sector de género, y una norma de paridad de género para todos los colectivos, formas de lucha e instancias.

“Estamos aquí nuevamente, y, después de acompañar por algunos días en Oventic y en Morelia a los compañeros de las comunidades zapatistas puedo decir con certeza que somos diferentes pero tenemos muchas cosas en común… El movimiento zapatista ha sido una fuente de fortaleza para nosotros, han enfrentado muchos desafíos, son ejemplo concreto de que es posible construir otra forma de vivir diferente. Y quiero decir a todos que pueden contar con el MST de Brasil, también quiero agradecer públicamente el mensaje que el Subcomandante Marcos nos envió para nuestro congreso, que animó mucho a nuestra militancia”.

La Asamblea de los Pobres de Tailandia nació para hacer frente a los problemas que las malas políticas del gobierno imponen a los pobres, para construir poder popular y presionar para la resolución de sus problemas. La Asamblea lucha en todos los ámbitos y cuenta con siete redes: la de las tierras comunales, la de comunidades forestales, la que lucha contra las grandes represas, la de víctimas de malas políticas en los lugares de trabajo, la de agricultura alternativa, la de los pobladores pobres urbanos y el sindicato de pescadores tradicionales del sur. La Asamblea es independiente de partidos, políticos y funcionarios; cuenta con una dirección colectiva que analiza y decide las tácticas y que se conforma por miembros de las diferentes redes. Esta forma de organizarse, con una dirección colectiva, hace imposible comprar o coartar la autonomía de la organización, explica el representante de la Asamblea de los Pobres, quien también narró que han hecho marchas de hasta un mes para llegar a protestar en Bangkok, capital de Tailandia. Han ocupado las oficinas del gobierno nacional hasta por 99 días. Como parte de su lucha han establecido alianzas con el movimiento estudiantil, con profesores, abogados, medios de comunicación, artistas y escritores. Las comunidades indígenas de Tailandia se han organizado para defender su cultura y sus métodos de cultivo frente al desprecio, las políticas y los planes de educación del mal gobierno.

El compañero concluye “nosotros no contamos con armas, nosotros tenemos las manos vacías y los pies descalzos, pero estamos dispuestos a marchar a donde nos lleve el destino, hasta la victoria final… En nombre de la Asamblea de los Pobres de Tailandia traigo la expresión de nuestro respeto por su lucha y quiero expresar nuestro apoyo y cariño por ustedes a través de un poema: No hay poder permanente en este mundo, los dirigentes vienen y se van, si insistimos en resistir al opresor, vamos a lograr una vida nueva. Cuando salga el nuevo sol, nosotros, los pueblos, tendremos pleno dominio sobre las tierras y los territorios”.

El representante de la Federación de Sindicatos Campesinos de Indonesia, organización que nació en 1998 y que ha recuperado desde entonces más de 1 millón de hectáreas de tierra cultivada, explica las condiciones que enfrentan. Aunque la lucha de independencia en 1945 fue por soberanía, nunca se hizo un reparto agrario, sino que el gobierno otorgó concesiones de tierras a corporaciones privadas. Los campesinos poseen en promedio sólo 0.3 hectáreas y sufren desalojos, igual que los pueblos indios, por parte de las corporaciones.

Para los campesinos que poseen tierras también es difícil sobrevivir, puesto que el gobierno importa el arroz, lo que hace que los precios del grano en los pueblos sean muy bajos, obligando a muchos a migrar. La entrada de programas de la revolución verde cambió las formas tradicionales del cultivo del arroz. Las variedades nativas disminuyeron de cerca de 3000 a sólo 10. Ahora se compra la semilla, el fertilizante y los pesticidas a las grandes compañías. Ante todo esto, los campesinos, tanto hombres como mujeres, iniciaron su lucha. Comunidad por comunidad, fueron ocupando las tierras que les quitaron las corporaciones.

En las tierras ocupadas se entrega una parcela pequeña a cada familia para su autoconsumo y se crea una granja colectiva, un área colectiva, se impulsan los cultivos orgánicos. Además, la organización ha formado escuelas campesinas. Los Sindicatos Campesinos de Indonesia llevan a cabo dos campañas nacionales, una por la reforma agraria y otra contra las importaciones de arroz. En su lucha también ha habido represión, en 2005 dispararon, en el marco de las luchas contra la construcción de un aeropuerto, en contra de las familias y encarcelaron a muchos compañeros.

También los campesinos coreanos contaron su historia, de cómo se han organizado, primero para resistir a los poderes dinásticos y a las potencias imperiales, después para hacer frente al dominio japonés, en busca de una nación unificada, y ahora, tras la sublevación de Kwangju y el fin de la dictadura, por democracia, contra la intervención norteamericana y por condiciones dignas de trabajo en el campo y la ciudad. La Liga Campesina de Corea, que cuenta con 50 mil integrantes, surgió en 1988. El movimiento campesino logró en la década de los noventa muchas victorias, y se alió a movimientos estudiantiles y laborales. Pero la entrada en 1994 de la OMC y el neoliberalismo a Corea del Sur, y el control que el FMI ejerce sobre el país han provocado una caída en los empleos industriales, el surgimiento de maquilas, mucho endeudamiento entre los campesinos por el alza en las importaciones y la baja en los precios de la producción nacional, lo que a acarreado la disminución de la población campesina de 10 millones en 1994 a 3 millones en la actualidad. Corea del Sur ha perdido su soberanía alimentaria.

Ante estas condiciones, los campesinos han tenido que luchar más fuerte, han protestado con cierres de carreteras a nivel nacional, con bloqueos a todas las entradas de la capital y con movilizaciones fuera del país contra organismos internacionales. Los campesinos coreanos han protestado contra despidos de obreros coreanos, de esta manera, se ha establecido una nueva forma de solidaridad entre ambos. También han establecido vínculos con otras organizaciones del mundo.

La Unión Campesina Bhartiya Kissan, que cuenta con 300 millones de afiliados en 11 de los 29 estados de India, lucha en contra del uso de transgénicos, en contra de la OMC y contra el intento de despojo de millones de hectáreas de tierras para el uso de grandes industrias nacionales e internacionales. Se trata de un movimiento social, distante de los partidos políticos, que cuenta con un comité coordinador nacional, que se reúne cada tres meses y con comités estatales que se reúnen cada mes. La Unión Bhartiya Kissan utiliza sólo la comunicación oral, e informa las decisiones de los comités a cada persona, en cada comunidad. Su lucha sigue los métodos de Gandhi, recurre a la desobediencia civil y a la acción directa. Frecuentemente utiliza como método de desobediencia el inundar y entorpecer el funcionamiento de las cárceles y forzar a la policía a ocuparse de alimentarlos y conseguirles transporte, ya que deciden liberarlos. También han hecho quema de cultivos transgénicos. Por las dimensiones de la organización, todos los días hay luchas en alguna parte del país.

La actual crisis del campo que sufre la India ha llevado a que los precios de los productos sean muy bajos y ha provocado que 150 mil campesinos se suiciden entre 1992 y 2007. La mayoría de las familias campesinas viven con 20 pesos al día. El esquema del gobierno ha llevado a los campesinos a endeudarse, lo que termina expulsándolos del campo, de su tierra. Millones de familias están siendo expulsadas. Además, el gobierno está recurriendo a una vieja ley, de 1894, llamada la ley de adquisición de tierras, para apropiarse, por compra forzada, de tierras que le interesan, con el fin de construir “zonas económicas especiales”.

Pero la lucha no está perdida, ejemplo de esto es la comunidad de Nandigram, que se levantó contra la compra forzosa de tierras. “El mensaje que manda el pueblo heroico de Nandigram es fuerte y claro: no dejaremos nuestras tierras sin una guerra. En todo el país la resistencia campesina se está levantando contra el desalojo forzado. Así, hermanos y hermanas, quiero decirles que nosotros estamos enfrentando los mismos problemas en todas partes, y nuestros enemigos son los mismos. Esta es la única forma: juntarnos, luchar juntos y triunfar juntos”.

El abrazo que nos une a los campesinos insumisos

De esta manera, las organizaciones de la Vía Campesina escucharon la experiencia del EZLN y compartieron sus experiencias. Desde diferentes esquinas y rincones de la geografía mundial, los campesinos insumisos identificaron las mismas líneas de tensión que tiende un enemigo común, el sistema capitalista, contra los pueblos indios y campesinos de todo mundo. Se hicieron visibles, desde diferentes contextos e historias de lucha, las mismas tendencias que la guerra de conquista neoliberal ha impuesto, las mismas estrategias de despojo, explotación, desprecio y represión y el exterminio de las formas de vida indígenas y campesinas en todo el mundo.

No sólo se identificó un enemigo común, las organizaciones de la Vía Campesina escucharon la experiencia de mujeres, hombres, niños, jóvenes y ancianos de los cinco caracoles zapatistas, de 13 años de resistencia y construcción de la autonomía. Y como dijeron los comandantes zapatistas, “lo mas importante ha sido el intercambio de las ideas, de la participación de todos nosotros, así como escuchamos hoy la participación de los hermanos de Vía Campesina, pues es eso lo que vamos a llevar también nosotros en nuestra zona, es eso lo que vamos a contar, a compartir con nuestros compañeros bases de apoyo, para eso nos mandaron, para llevar el mensaje, yo creo que eso es lo que pediríamos nosotros, que llevemos las cosas buenas, lo que nos vaya a servir para nuestros pueblos, que nos esperan allá donde venimos cada uno de nosotros” (CCRI, Zona Norte en el Caracol de Morelia, 25 de julio 2007).

Las luchas de los pueblos indios y campesinos del mundo se unen en que, como expresa el Teniente Coronel Insurgente Moisés: “con la lucha y la practica, en el trabajo del campo de los compañeros y compañeras, de los pueblos Zapatistas, esta a la vista de cómo debe ser anticapitalistas. Tomar, quitar, recuperar los medios de producción [La Tierra] y a organizarse para las decisiones y a gobernarse con ella, sino hacemos esto reinara el neoliberalismo en México y en el mundo” (TCI Moisés en el CIDECI, 19 de junio de 2007).

En entrevista con Rebeldía, el Comité Coordinador Internacional de la Vía Campesina, compartió algunas ideas como balance de este encuentro: “Hemos sacado algunas propuestas, en la reunión con la comandancia, de la necesidad de mayores intercambios entre el EZLN y la Vía Campesina, no solamente intercambios de posicionamientos, sino ya de cuestiones más concretas, de intercambiar en el terreno, inclusive hemos hecho invitaciones muy formales al EZLN de participar en acciones de Vía Campesina, como en sus conferencias. Y que la militancia de Vía Campesina pueda también venir y ver la realidad de cómo el EZLN, tanto hombres, mujeres, niños, ancianos, han podido sostener este proceso de cambio, de revolución.

“… A la hora de definir políticamente comenzar este proceso de relacionamiento, de asumir la invitación del EZLN para venir a este encuentro, lo hicimos por una responsabilidad política, un principio de lucha y de resistencia de Vía Campesina y ahora, con lo que hemos visto acá, estamos más que convencidos y convencidas de poder caminar juntos y juntas” (Juana Ferrer, miembro del Comité Coordinador Internacional de la Vía Campesina).

“Nosotros aplaudimos toda esta experiencia que se está desarrollando en los territorios zapatistas, en las Juntas de Buen Gobierno, y seguro que vamos a concretar con la Comandancia General [del EZLN] una estrategia para construir un trabajo conjunto. Del EZLN se conoce a nivel global las acciones del 1 de enero de 1994 y otras acciones de lucha, pero necesitamos socializar más y aprender de esta extraordinaria experiencia de desarrollo del gobierno colectivo, solidario y justo… en concreto y desde abajo” (Rafael Alegría, Coordinador de la Campaña Mundial por la Reforma Agraria de la Vía Campesina).

Este artículo está disponible en