Campesinos, FAO y gobiernos presentan propuestas en Porto Alegre

Construir un nuevo modelo de desarrollo sustentable en el campo y promover una reforma agraria orientada a la función social de la propiedad. Esos son los principios que guían las discusiones del Foro Tierra, Territorio y Dignidad, encuentro realizado por la sociedad civil en Porto Alegre, Rio Grande do Sul, en Brasil. Durante la apertura del Foro, en la mañana de este lunes (06/03), representantes de movimientos campesinos, indígenas, de pescadores y de mujeres expusieron sus expectativas con relación a la 2ª Conferencia Internacional sobre Reforma y Desarrollo Rural, organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Entre las reivindicaciones están acciones más efectivas de distribución de la tierra, mayor valorización a la agricultura familiar y la adopción de políticas que se opongan a las medidas neoliberales del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Irma Ostroski, del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), manifiesta que en los últimos 15 años la agricultura acabó siendo entregada a las multinacionales, consecuencia de la dominación de buena parte de los gobiernos latino-americanos por representantes neoliberales. La producción del campo se volcó aún más a la exportación en gran escala, a fin de recaudar dólares para los empresarios del ramo. Según Irma, tal realidad indica la importancia de la reforma agraria. "Hay espacio para la reforma agraria, pero no la de mercado, promovida por el Banco Mundial. Queremos una reforma que desconcentre la tierra por medio de la desapropiación, valorando la función social de la tierra", defiende. El hindú Jorge Dixon, del Movimiento Internacional de la Juventud Rural, destaca la participación del joven en ese proceso. "No queremos una reforma agraria orientada por el mercado, pero sí por las personas. Principalmente los jóvenes, que son los actores de hoy", argumenta. La mitad de la población mundial vive en el campo.

En ese sentido, no faltaron críticas al modelo neoliberal y a la actual militarización de regiones consideradas estratégicas en el planeta. Anales Boyd, integrante de la Coordinación Nacional de Mujeres Indígenas del Panamá, cuenta el caso de su país, que suscribió recientemente un tratado de libre comercio con Estados Unidos. "Estoy triste de saber que el gobierno panameño está feliz en haber concluido el tratado con Estados Unidos. El pueblo será más explorado aún", afirma. Para conseguir suscribir el acuerdo, el Panamá necesitó legalizar, en su territorio, las patentes de todos los productos estadounidenses, lo que aumenta las importaciones del país. De otro lado, el surcoreano Dopehead Zo denunció la construcción de una base militar de Estados Unidos en la región de Pyeongtaek. La acción es apoyada por el gobierno de Corea del Sur.

Gobierno

Representantes de la FAO y del gobierno brasileño también estuvieron presentes en la apertura. En su discurso, el ministro del Desarrollo Agrario, Miguel Rossetto, reiteró la importancia de que gobernantes y sociedad civil construyan un ambiente político en el que se pueda discutir la reforma agraria. "Aún más en ese momento, en que la FAO pasa por una reestructuración", argumenta. Él defiende el fortalecimiento de esos organismos internacionales y una mayor participación de los países pobres en sus decisiones.

Sin embargo, el hindú Jorge Dixon afirma que el pueblo está, desde hace mucho tiempo, impaciente con tantas promesas. "Declaraciones y propuestas para salvar la agricultura mundial existen el suficiente. Ahora, queremos que los gobiernos las implementen".

Raquel Casiraghi
Minga Informativa

 

Este artículo está disponible en