Brasil: 2015 será el año de la formación política en el MST y de la batalla de las ideas

Formar para la lucha y para la vida. Además de luchar, el MST tiene en cuenta que para construir una sociedad más justa, es necesario que los militantes y la base estudien. Por eso, 2015 será el año de la formación política del Movimiento y de la batalla de las ideas.

En opinión de Geraldo Gasparin, del sector de la formación del MST, la formación cumple una tarea importante para la organización. En cada momento histórico, la formación crea las condiciones subjetivas para que el Movimiento pueda cumplir con sus objetivos.

«La formación política fue una prioridad para el MST durante todo su proceso histórico de construcción, ya que crea las condiciones para la emancipación humana, la autonomía política e ideológica», explica Geraldo. No es por casualidad, en 2015 se conmemoran hitos que demuestran la importancia que el Movimiento da el proceso formativo.

Los 20 años del Instituto de Educación Josué de Castro (IEJC), más conocido como Iterra, es uno de ellos. Situado en la pequeña ciudad de Veranópolis (RS), el Iterra es responsable de la formación técnica de jóvenes para actuar en las áreas de asentamientos. A lo largo de estos años, más de 3.000 militantes han pasado por la escuela.

La Escuela Nacional Forestan Fernandes (ENFF), una escuela de formación de cuadros, situada en el municipio de Guararema, en São Paulo, también está celebrando 10 años de existencia. Por la escuela ya han pasado más de 24.000 personas vinculadas a los movimientos sociales del campo y la ciudad, de todos los estados de Brasil y de todos los continentes, participando en cursos, seminarios, conferencias y visitas. La ENFF tiene un grupo de más de 500 profesores voluntarios, tanto brasileños como extranjeros.

Los Cursos Básicos del MST, orientados a la base y la militancia Sin Tierra,  realizados en todos los estados en los que el Movimiento está organizado, también completan 25 años.

Para Rosana Fernandes, de la coordinación política pedagógica de la ENFF este es un momento histórico para reorganizar las diversas dimensiones del trabajo relacionado con la organizacidad del MST, especialmente por ser un período en el que también se celebran los 30 años del Movimiento, completados en 2014. 

«Necesitamos retomar más intensamente el proceso de formación desde la base, incluyendo a las familias acampadas y asentadas del MST. Es necesario masificar este proceso » opina.

Para ella, sin la formación, el MST no habría resistido estos 30 años, “y si no fortalecemos este proceso más de lo que ya hicimos, tal vez no consigamos sobrevivir otros 30″, advierte. 

Más de 20.000 personas

El Movimiento tiene como objetivo alcanzar a más de 20 mil personas en los diferentes cursos de formación que se realizan en los estados donde está organizado.

Entre los más destacados, están los Cursos Populares de la Juventud, que tienen el desafío  de llevar a cabo un proceso formativo masivo, con cerca de mil jóvenes en cada estado. La idea es que estos cursos se lleven a cabo en las universidades públicas.

«Apenas el 1% de los jóvenes del campo están en las universidades, por eso nos esforzamos para que estos cursos se realicen dentro de los campus universitarios, para que ocupen, junto a la juventud de otras organizaciones de la ciudad, un lugar que también les pertenece», dijo Raúl Amorim, del colectivo de juventud del MST. 

Los Estados también deben promover al menos una escuela estadual de formación con 30 días de duración, además de dos cursos básicos por cada región. 

Además de estos cursos, otras actividades como el Seminario Internacional sobre los 10 años de la ENFF, la Semana Florestan Fernandes, el Congreso Residencia Agraria, el curso nacional de dirigentes, la Jornada Universitaria por la Reforma Agraria y otros, son parte del proceso formativo del MST este año.

Como explica Geraldo, el propósito de estos cursos es, sobre todo, retomar e intensificar el trabajo de base en las áreas de los campamentos y asentamientos. «Tenemos que hacer el debate con nuestra base sobre el programa agrario, para que se entienda a fondo cuales son las propuestas que el MST defiende para el campo», observa. 

Para Geraldo, esta tarea es del conjunto de la organización, y los sectores y militantes que piensan cada área, como cultura, producción, salud, deben pensar formas de contribuir y fortalecer el proceso de formación y el trabajo de base.

 Lucha y formación

Como comenta Rosana, el lema del último Congreso Nacional del MST, «Luchar, construir Reforma Agraria Popular», realizado en febrero de 2014, sintetiza bien la necesidad de la formación en este nuevo momento de lucha por la tierra.

Al mismo tiempo que se realiza la lucha directa contra el enemigo, es necesario que se construya en la práctica la concepción y el proyecto de la Reforma Agraria Popular. De ahí la necesidad de comprender la actual naturaleza de la lucha por la tierra, los objetivos, cómo se encuentra la lucha de clases en el campo y cómo se articula el agronegocio.

Según Geraldo, la lucha no puede desvincularse del proceso de formación. «Lucha mejor quien sabe más. Es fundamental que junto al proceso de lucha también se establezca el proceso de formación. Actuar sobre la realidad que queremos transformar, las contradicciones que esto provoca, entender esa realidad. La formación sirve para suplir las demandas organizativas del Movimiento, para responder a las cuestiones que nuestro pueblo demanda, sea la lucha de clases más intensa o sea la lucha por la producción «, ejemplifica.

Más allá del MST

La idea de establecer el año 2015 como el año de la batalla de las ideas no se restringe apenas al MST. Como explica Rosana, el Movimiento también pretende contribuir con otras organizaciones de la clase trabajadora en el proceso formativo. 

«No tenemos la pretensión de encerrarnos en nosotros mismos. Por el contrario, con toda humildad, queremos ampliar estas experiencias a otras organizaciones «, señala.

Para ella, el hecho de que el Movimiento haya desarrollado procesos formativos de referencia, especialmente a través de los cursos de la ENFF, supone una responsabilidad muy grande para el MST en el proceso de formación de cuadros para la clase.

Sin embargo, Rosana cree que la mayor contribución de los Sin Tierra es hacer que otras organizaciones puedan construir sus propias escuelas de formación. «Necesitamos incentivar  que otras organizaciones del mundo también puedan desarrollar experiencias como las de la ENFF. Este es el gran ejemplo que el MST puede hacer. Mas que traer gente a la escuela, se trata de proyectar nuevas escuelas aquí y en otros países».