Vía Campesina ocupa área con cultivo ilegal de transgénicos en Paraná

Cerca de 1000 agricultores de los movimientos que integran la Vía Campesina ocuparon el campo experimental de la transnacional de semillas, Syngenta Seeds, en Santa Teresa del Oeste (PR), en la mañana de este martes (14/03). Los campesinos denuncian el experimento ilegal de transgénicos en el área, ya confirmado por el IBAMA (Instituto Nacional del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables), localizado en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional del Iguazú.

De acuerdo con el artículo 11 de la ley 10.814/2003 (que establece normas para el cultivo y comercialización de soja genéticamente modificada de la cosecha 2004), esta práctica constituye un crimen ambiental, pues está "prohibido el cultivo de semillas de soja transgénica en las áreas de unidades de conservación y en las respectivas zonas de amortiguamiento". En 8 de marzo, el IBAMA realizó una inspección en el campo experimental de la empresa y constató la existencia ilegal de cerca de 12 hectáreas de cultivo de soja genéticamente modificada en el área próxima al parque. La acción fue informada por una denuncia previa, presentada por campesinos y por la organización Tierra de Derechos al órgano ambiental.

La Vía Campesina denuncia la conducta criminal de la transnacional Syngenta y la amenaza de perjuicios a un área de preservación ambiental. El parque donde están las Cataratas del Iguazú fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Frente al grave crimen ambiental cometido por la Syngenta, la Vía Campesina y las entidades amigas exigen:

1. Prohibición inmediata, embargo y enjuiciamiento de las actividades de la Syngenta en el área;

2. Que se responsabilice criminal, civil y administrativamente a la empresa y sus directores, aplicando las multas correspondientes;

3. Que se responsabilice criminal, civil y administrativa a los miembros de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad que autorizaron estos experimentos en un área prohibida;

4. Fiscalización rigurosa por parte del IBAMA en toda la zona de amortiguamiento del Parque Nacional del Iguazú.

Crímenes ambientales

La empresa Syngenta es responsable por el mayor caso de contaminación genética ya comprobado en el mundo. Por cuatro años, en Estados Unidos, la empresa comercializó de forma criminal el maíz Bt10, que era vendido como Bt11, sin autorización. El maíz transgénico de la Syngenta no fue evaluado por los órganos reguladores ni tampoco sus efectos sobre la salud humana y el medio ambiente. Las semillas comercializadas contaminaron el maíz exportado a varios países.

La empresa Monsanto también fue sancionada por el IBAMA en por lo menos en dos campos experimentales en Brasil: uno localizado en Rolandia y otro en Ponta Grossa. Solamente en esos dos casos, la deuda de la Monsanto en multas ambientales es de dos millones de reales.

Mientras las grandes transnacionales privatizan las semillas y destruyen el medio ambiente, les corresponde a los campesinos denunciar los crímenes al conjunto de la sociedad y luchar en defensa de la biodiversidad, en especial por la protección de las semillas criollas. En esta lucha, la estrategia de las empresas ha sido invertir la lógica y criminalizar precisamente a los campesinos que se organizan y se oponen a los poderosos intereses económicos y políticos de estas empresas. Un ejemplo de esto: hace cerca de una semana, la Monsanto pidió la prisión preventiva de un agricultor sin tierra, en función de la ocupación de un área experimental de la empresa, con una serie de experimentos ilegales, en Ponta Grossa en 2003.

Frente a esto, la Vía Campesina denuncia públicamente la criminalización de los movimientos sociales con el propósito de encubrir la conducta ilegal de estas transnacionales que amenazan con perjuicios incalculables a la biodiversidad y a los derechos de las generaciones futuras.

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