Suiza: La Vía Campesina en la III Sesión del GT intergubernamental para Declaración ONU sobre derechos del campesinado

(22 de Mayo de 2016) Esta semana comenzó la tercera sesión del grupo de trabajo intergubernamental para una Declaración de la ONU sobre los derechos de las y los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales. La sesión se llevó a cabo del 17 al 20 de mayo del presente.

Como parte de la delegación de La Vía Campesina que estuvo compuesta, además por representantes de Asia, África Europa, por Diego Montón del MNCI  de Argentina y miembro de la Secretaría de la Cloc- Vía Campesina quien realizó una serie de intervenciones que a continuación sintetizamos.

17 de Mayo 2016

A nivel mundial los campesinos poseemos tan solo ¼ de las tierras agrícolas, pero alimentamos a más del 70% de la población mundial. Mientras que la FAO reconoce que el 40% de los productos de la agroindustria se pierden por descomposición.

Es evidente que mientras la agricultura industrial utiliza los alimentos como mercancías para especular, la agricultura campesina produce para alimentar a los pueblos. Por esto, esta declaración es fundamental, no solo para los campesinos y campesinos, si no para la humanidad en su conjunto.

En 2013 y 2014 presentamos Informes Cloc- Vía Campesina a la CIDH. Los mismos documentan que las innumerables violaciones a los DDHH a los campesinos en América Latina son provocadas por acción directa o indirecta de corporaciones transnacionales. 

Estas empresas, poseen capitales que en muchos casos superan los mismos PBI de los estados y economías de la región, lo que en la práctica muchas veces les otorga mayor poder de definición que los propios estados. Estas, provienen en su mayoría de países de Europa y EEUU. Por lo cual estos estados son también responsables de estas violaciones sistemáticas a los derechos humanos de los campesinos.

Muchos de estos estados “desarrollados” promueven acuerdos en la OMC o TLCs de manera de garantizar “protección” a las transnacionales frente a los reclamos de los pueblos cuando sus derechos son vulnerados. Mientras, aquí en el Consejo de DDHH, expresan que no son necesarios nuevos instrumentos y derechos que protejan a los campesinos.

No basta expresar que estamos preocupados sobre las violaciones a los derechos de los campesinos, es necesario comprometernos, urgente, pues cada minuto que pasa, son más vidas campesinas en peligro.

Es por esto que instamos a la Unión Europea y a EEUU a reflexionar y dialogar sobre la posición cerrada frente a esta declaración.

Esta declaración es una herramienta fundamental para la defensa de los derechos de los campesinos y de esa forma contribuir al fortalecimiento de la paz y la democracia en nuestros países.

18 de Mayo de 2016

Sobre las dudas y desconocimiento que plantean algunos estados sobre el concepto de soberanía alimentaria, recomiendo recopilar los diversos documentos y estudios realizados por la FAO, desde que en 1996 en la Cumbre de la Alimentación La Vía Campesina introdujera el concepto y las propuestas. También ver los documentos y acuerdos de la CELAC y la Ley marco para el Derecho a la Alimentación, la seguridad y soberanía alimentaria aprobada por el Parlatino en 2012.

La Soberanía Alimentaria es un derecho fundamental que debe incluir esta declaración.

En los años sesenta, Haití producía el 80% del arroz que consumía, el FMI le otorgó préstamos con la condición de que el gobierno redujera los aranceles sobre bienes importados al país, lo que devino en la introducción de arroz subsidiado de EEUU a precios muy por debajo del costo. Cientos de miles de campesinos haitianos quebraron y debieron emigrar a la ciudad, convirtiéndose en desocupados e indigentes. El hambre se profundizó, y actualmente Haití debe importar cerca del 90 % del arroz que consume.

Como dijo un dirigente campesino: Haití no necesita donaciones de comida ni $ para casas, necesita recuperar su agricultura campesina.

En 2014, apenas asumido el nuevo Gobierno de El Salvador, la propia embajada de EEUU exigió al gobierno la compra de semillas transgénicas de Monsanto para su programa de promoción agrícola, o de lo contrario se le retendrían 365 millones de dólares, aprobados y destinados para el desarrollo económico del País, dejando en claro que el gobierno de EEUU aboga por los intereses de las corporaciones en detrimento del derecho de los campesinos y de los pueblos a garantizar una agricultura campesina para terminar con el hambre y la pobreza

Frente a estos contextos es de suma importancia el reconocimiento de nuevos derechos que protejan a los campesinos de estos ataques sistemáticos.

El derecho a la alimentación está íntimamente ligado a la soberanía alimentaria, a la protección de los derechos de producir y consumir alimentos en calidad y cantidad adecuada.

La importancia de los Derechos colectivos

Queremos exponer nuestra visión, en cuanto a la necesidad de tener una comprensión histórica respecto a los problemas de la humanidad y la construcción de respuestas.

La declaración universal de los DDHH se hizo en un contexto determinado, asociada a una guerra que involucró principalmente a los gobiernos del llamado primer mundo. Con una visión conservadora y estática de los procesos, esa declaración no hubiera existido.

En la actualidad, está más que claro que el capitalismo neoliberal no solo no ha resuelto los problemas de la humanidad, sino que los ha agravado, y se requiere construir respuestas apropiadas y modernas a las violaciones de los derechos humanos, en este caso de los campesinos y campesinas.

En este sentido la discusión sobre los individuos y la comunidad, y sobre la relación entre los derechos colectivos e individuales debe hacerse desde una perspectiva pluricultural y de respeto.

Si para ciertas regiones de Europa, de EEUU u otras regiones, la vida se concibe desde una perspectiva cultural basada únicamente en el individuo, para muchos de nosotros, para miles de pueblos y culturas, la persona depende del bienestar de la comunidad y de la colectividad, es por eso, que reclamamos también respeto a nuestras culturas, y exigimos la posibilidad de una verdadera libertad, donde se puede optar por una cultura individualista o una cultura comunitaria desde la perspectiva colectiva.

Estos nuevos derechos para el sistema internacional de DDHH los estamos proponiendo a raíz de situaciones que existen en la realidad, en la vida de millones de campesinos y campesinas en los cinco continentes.

Señalamos que es lamentable que algunos estados son proactivos e innovadores con el libre mercado y nuevos mecanismos para la protección de las corporaciones y las mercancías y ultra conservadores a la hora de avanzar en mecanismos de protección de los campesinos que son sistemáticamente violados en sus derechos

Es por esto, que creemos que hay que mantener el texto y lograr una Declaración que ha sido realizado con una visión holística y de vanguardia en derechos humanos y solicitar a los gobiernos que se oponen a nuevos derechos a un mayor esfuerzo de dialogo.

19 de Mayo de 2016

No tenemos dudas sobre los legítimos derechos consuetudinarios de los campesinos sobre el uso de las semillas, pues la diversidad de especies, variedades y material genético es producto colectivo, de más de 10 mil años de trabajo y selección de las comunidades campesinas principalmente de las mujeres campesinas.

No hay ética posible en el concepto de privatización de las semillas y la propiedad intelectual, las Semillas son Patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad.

Los derechos de Agricultores aprobados en el tratado filogenético de FAO, no son respetados a costa de los avances a base de la imposición del libre comercio, que más que tratados de libre comercio, son tratados de protección del capital financiero y las transnacionales. En ese contexto es que pedimos medidas especiales de reconocimiento y protección de los Derechos campesinos.

Se hace necesario señalar el fuerte lobby de las embajadas de EEUU que presionan condicionando créditos y apoyos de cooperación a los países de manera que estos sancionen leyes en sintonía a las demandas de Monsanto, con artículos que buscan legalizar la biopiratería y apropiación corporativa de las semillas por un lado y la criminalización de las semillas campesinas por otro. Estas leyes apuntan a volver clandestinas a las semillas campesinas.

Sin semillas no hay vida campesina, sin vida campesina no habrá alimentos para los pueblos por esto es fundamental reconocer este derecho en la Declaración.

Informe de la CLOC FIAN Y CELS en CIDH

Respecto a la Tierra:

Se producen innumerables despojos de tierras, en América Latina, los campesinos desalojados de sus tierras, pierden su identidad, su trabajo, pierden la posibilidad de desarrollar su cultura, sus sistemas de salud, y su capacidad de producir alimentos para alimentarse y para abastecer el mercado local de alimentos.

Insistir sobre que esperamos no se nos imponga una cultura individualista, el sistema de derechos humanos debe tener una perspectiva pluricultural, reconociendo las diversas cosmovisiones y formas de comprender la vida.

Es por esto que abogamos por el reconocimiento al acceso y uso de la tierra en sus diversas formas, incluyendo la comunitaria y colectiva. Como un derecho de las campesinas y campesinos. Así como mecanismos para la vuelta al campo de millones de despojados.

El derecho al agua, no solo potable y de saneamiento, sino para riego, es fundamental, pues ante el cambio climático, los campesinos se ven perjudicados de manera significativa, y el acceso al agua de riego es cada vez más determinante para poder desarrollar la agricultura.

No se trata de adaptarse a legislaciones nacionales, sino de una declaración de vanguardia, en termino del respeto de la vida y la cultura, y que fortalezca la agricultura campesina, de manera de alentar a los países a actualizar su legislación en virtud de mejorar y actualizar los mecanismos de protección y fomento de la agricultura campesina que como reconoce la FAO es la única forma de terminar con el hambre en el mundo.

Es por esto que apoyamos este texto para la declaración e insistimos en que esperamos más apertura y dialogo de los estados que se niegan a reconocer nuestros derechos y culturas.

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