QUE LA FAO REGRESE A SU MANDATO ORIGINAL

Declaración

Es urgente que la FAO vuelva a su mandato original y recupere un papel de liderazgo a nivel internacional en la promoción de iniciativas y políticas que buscan combatir el hambre y la marginación en las zonas rurales.

En los últimos años, la FAO se ha alejado progresivamente de su mandato original, llegando a un punto en que los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil empiezan a plantearse la posibilidad de que la FAO pueda ser parte del problema en vez de una solución.
Los resultados de la Sesión Especial del Comité sobre Seguridad Alimentaria (CFS) de la FAO que finalizó el 4 de noviembre son particularmente decepcionantes. El informe final de la sesión no toma en cuenta importantes puntos discutidos ampliamente durante el encuentro con la sociedad civil, tales como soberanía alimentaria y la necesidad de proteger a lo/as pequeño/as campesinos y campesinas contra las importaciones de alimentos a bajo precio.

Además, los EEUU, Canadá y la Unión Europea bloquearon una iniciativa tomada por países en desarrollo (Brasil, Argentina, Filipinas, Indonesia, Malí…) de recomendar acciones concretas al Consejo de la FAO en cuanto a la implementación de las conclusiones de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR). La Presidencia Francesa del CFS cerró las discusiones en el CFS, transfiriendo la discusión  al Comité de la FAO para la Agricultura (COAG) en 2007.

Finalmente, La Vía Campesina y otros grupos se sintieron escandalizados por la falta de interés y de responsabilidad de los gobiernos para erradicar el hambre. Ningún jefe de Estado asistió al SCF que se llevaba a cabo diez años después de la Cumbre Mundial de la Alimentación, donde muchos de ellos se comprometieron a combatir el hambre.

La Vía Campesina llama con urgencia a los Gobiernos que participan en la reunión del Consejo de la FAO (20-25 de noviembre 2006) a asegurar la implementación de la CIRADR como también otras políticas y iniciativas para fortalecer la producción alimentaria campesina. Esas deben ser las actividades estratégicas, centrales de la FAO en el combate contra la pobreza y en los esfuerzos para apoyar la capacidad de los pueblos de alimentarse.

Los movimientos sociales y organizaciones  de la sociedad civil  exigimos a la FAO que tenga un papel fuerte y pro-activo a la hora de fomentar,  defender y garantizar  políticas e iniciativas que aseguren el acceso a la tierra,  las semillas, el agua  y otros recursos productivos para las comunidades de las zonas rurales.

Actualmente, la FAO e IFAD son los únicos espacios intergubernamentales y multilaterales dedicados específicamente a la agricultura, la pesca y la alimentación. La FAO debe defender la producción campesina así como políticas que respeten los derechos de todos los pueblos rurales y que se basen  en los criterios de sostenibilidad y soberanía alimentaria. El  mandato de la FAO no incluye el  trabajar con el sector empresarial para fomentar la producción agrícola y alimentaria intensiva y  dirigida a las exportaciones.

Resulta escandaloso que aún haya cientos de millones de campesinos y indígenas en el mundo marginados y sufriendo  hambre, producto de las agresivas políticas de liberalización y privatización fomentadas por el Banco Mundial, el FMI y más recientemente, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los tratados de libre comercio que  han destrozado el sustento de muchas personas y han deteriorado sus condiciones de vida, especialmente en los países del Sur.

La liberalización de los mercados agrarios y de la pesca, la manipulación de los precios de mercado por parte de las multinacionales, la reconcentración de la tierra en manos de grandes dueños y empresas, las patentes de las semillas y sobre otras formas de vida,  y la supresión y privatización de los servicios públicos han empeorado las desigualdades ya existentes beneficiando sobretodo a las transnacionales y las elites capitalistas del mundo entero.

El resultado es un aumento  creciente de la pobreza y la marginalidad, en las zonas rurales donde viven dos tercios de la población más pobre y hambrienta del mundo. Esto ha traído como consecuencia la expulsión de miles de campesinos y un aumento de los procesos migratorios provenientes de zonas rurales. Además las políticas agrícolas han generado una situación insostenible que ha llevado al suicidio de miles de campesinos endeudados.

Los trabajadores de las empresas agro exportadoras se ven forzados a aceptar condiciones  indignas de trabajo con puestos de empleo peligrosos, mal remunerados, desprotegidos socialmente, lo  que implica una nueva forma de esclavitud.

A pesar de que la constitución de la FAO determina la promoción de acuerdos internacionales con el fin de regular el comercio agrícola y así mejorar el bienestar general, se ha sometido a la OMC, el Banco Mundial y el FMI y los Tratados de Libre Comercio a través del desmantelamiento continuo de dichos acuerdos y la introducción, a nivel mundial, de políticas de libre comercio que no han hecho sino aumentar los niveles de pobreza. Bajo a la presión constante de las instituciones financieras multilaterales, los compromisos internacionales como el de  terminar  con el hambre y la pobreza en las zonas rurales están cada vez están debilitados.

Es responsabilidad de las naciones miembro de la FAO proporcionar los medios económicos, institucionales y políticos que permitan a la FAO desempeñar su mandato de forma eficiente. Los mecanismos alternativos como la Plataforma Mundial de Donantes para el Desarrollo Rural no hacen sino reducir la autonomía de la FAO.

Las transnacionales y las estrategias de “Ayuda a cambio de apertura” han promovido la agricultura intensiva dirigida a la exportación, la acuicultura y los monocultivos a costa del exterminio de la agricultura campesina, de la cultura y los recursos naturales  de quienes  viven en las zonas rurales. El modelo de producción empresarial que se basa en las exportaciones ha tenido  impacto muy drástico sobre lo medio ambiente y la biodiversidad.

La FAO no ha tenido una posición crítica frente  a las políticas de tierra basadas en el mercado promovida por el Banco Mundial, las cuales han demostrado ser un fracaso en los países donde han sido implementadas, sólo han logrado profundizar el exterminio de la agricultura campesina y la pobreza en las zonas rurales.

En este contexto, se hace urgente que los objetivos fijados por la misma FAO en su última Cumbre Alimentaria  para reducir el hambre sean  materializados.

Uno de los pasos positivos relacionados con el mandato original ha sido la Declaración Final de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR   marzo 2006), que declara: “Nosotros, los Estados Miembros (… ) creemos firmemente en el papel fundamental que tienen la reforma agraria y el desarrollo rural en la promoción del desarrollo sostenible que incluye, Inter alia, la realización de los derechos humanos, la seguridad alimentaria, la erradicación de la pobreza y el fortalecimiento de la justicia social…”  Y más adelante continúa: “Reiteramos la importancia de la agricultura tradicional y familiar y otros sistemas de producción en pequeña escala, al igual que el papel que juegan las comunidades rurales tradicionales y los grupos indígenas en el fomento de la seguridad alimentaria en la erradicación de la pobreza”. Finalmente, el documento propone incluir “la participación de la sociedad civil y de otros organismos de Naciones Unidas que tienen que ver con la soberanía alimentaria, la seguridad alimentaria, la reforma agraria y el desarrollo rural”.

Sin embargo, tenemos clara conciencia que una declaración de principios no es suficiente. Por lo que llamamos a que la FAO trabajemos proactivamente en:

1.      La formulación de políticas para la realización de la Reforma Agraria Integral que contemple redistribución de la tierra, reconocimiento y respeto a los territorios ancestrales de los pueblos y respeto de los sistemas de pesca de los pueblos pescadores.

2.      La protección de los derechos de los pueblos y las comunidades sobre las semillas y el conocimiento tradicional, incluyendo la prohibición de la tecnología Terminator y el patentamiento de seres vivos

3.      La protección de los derechos colectivos de los pueblos y comunidades sobre los recursos naturales, así como de los derechos públicos y sociales como la educación, la salud y la seguridad social.

4.      La protección de la producción de los alimentos provenientes de la agricultura familiar campesina, destinada principalmente al consumo local y nacional, fomentando métodos de producción agroecológicos

5.      La promoción de la recuperación de tecnologías y formas de producción tradicionales de los campesinos y las campesinas teniendo en cuenta que son indispensables para la protección de los suelos y la preservación de la biodiversidad.

Por lo señalado y a fin de poder tener  una relación constructiva, planteamos a la FAO considerar en forma urgente  lo siguiente:

1        La necesidad de que la FAO tenga un papel fuerte y proactivo frente a  las  negociaciones comerciales internacionales, con el fin de proteger la producción de alimentos para los mercados locales y comerciales, provenientes de la agricultura campesina y familiar, y de la pesca y acuicultura artesanal.

2        La FAO debe establecer mecanismos que permitan avanzar en el desarrollo de acuerdos internacionales relacionados con la alimentación, la agricultura y la pesca promoviendo los derechos humanos y especialmente los derechos de los campesinos, los que deben prevalecer por sobre los acuerdos comerciales.

3        Es indispensable que haya un seguimiento concreto de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR)  y que la FAO tome los pasos necesarios para crear un fondo y mecanismos  financieros  internacionales  para apoyar a los gobiernos nacionales dispuestos a  llevar a cabo programas efectivos de reforma agraria genuina e integral y de desarrollo rural, basados en los principios de la CIRADR, y en cooperación con las organizaciones y movimientos sociales.

4        Definir en consulta con las organizaciones de la sociedad civil internacional, a través del proceso del Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP) los mecanismos de implementación, seguimiento y monitoreo de los compromisos de Porto Alegre (CIRADR).

5        La  FAO debe tomar una posición clara en contra del uso de transgénicos y la tecnología Terminator en el sector de la agricultura, la pesca, la ganadería y la silvicultura.

6        La FAO debe revisar el Acuerdo Internacional sobre Recursos Fitogenéticos  y establecer una prohibición clara de las patentes y otras formas de propiedad intelectual (incluyendo UPOV) sobre los materiales fitogenéticos y  del control corporativo de las semillas.

7        La investigación agrícola bajo el sistema de CGIAR esta básicamente orientada hacia los intereses empresariales y en contra de los intereses de los pequeños agricultores y la agricultura sostenible. La FAO debe presionar de manera proactiva a favor del desarrollo de sistemas alternativos de investigación, que se basen en formas de investigación dirigidas por los mismos agricultores, a fin de encontrar  soluciones para el hambre y la marginación mediante métodos de producción ecológicos que  respondan a las necesidades de las personas que trabajan con la tierra, los ríos y el mar.

8        La FAO tiene que reconocer el concepto de « territorio », que es más amplio que « tierra », para proteger la biodiversidad, el agua, los bosques, los áreas de pesca, y otros recursos básicos de los pueblos indígenas y campesinos de la privatización y de la incursiones de las corporaciones multinacionales.

9        Prestar atención especial a las necesidades y prioridades de los pescadores artesanales, los pueblos indígenas y las mujeres. Todos, las minorías étnicas, las tribus, los pescadores y pescadoras, los campesinos y campesinas, los y las sin tierra, los pastores nómadas y los pueblos desplazados, tienen el derecho a mantener sus propias relaciones espirituales y materiales con sus tierras y territorios. Esto implica el reconocimiento de sus leyes, tradiciones, costumbres y sistemas de tenencia. LA FAO debe desarrollar de manera urgente  iniciativas que aborden estos elementos.

10    La necesidad de adoptar mecanismos de diálogo social a nivel global, regional, nacional y local que posibiliten la cooperación entre diferentes actores y el seguimiento y la evaluación de los avances en la reforma agraria y el desarrollo rural, respetando el principio de autonomía y promoviendo una participación efectiva de las organizaciones sociales y diversas formaciones de la sociedad civil en los distintos niveles de toma de decisiones.

La reforma de la FAO debe generar la  capacidad institucional y política para abordar adecuadamente  los puntos anteriores. La Vía Campesina entiende que la FAO y los gobiernos nacionales deben actuar de forma urgente para parar  el creciente desastre que se cierne sobre la agricultura campesina y la alimentación de los pueblos.

Continuaremos luchando por políticas que estén basadas en la soberanía alimentaria, que incluye, entre otros, el derecho de los pueblos y las comunidades a definir su modelo de producción y de consumo de los alimentos así como el derecho a acceder y controlar sus recursos locales.

¡No esperaremos 10 años más sin que haya cambios reales!
¡Ya es tiempo de  Soberanía Alimentaria!

20 de Noviembre 2006

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