Nuevo informe detalla la próxima estafa de los grandes contaminadores

El informe revela cómo las promesas de “cero neto” ocultan de manera grotesca planes climáticos insuficientes y las estrategias que han utilizado las industrias contaminantes para estancar en esquemas ineficaces.

BOSTON – En medio de las discusiones virtuales sobre el tratado climático de la ONU, un nuevo informe brinda luz sobre cómo las industrias contaminantes están impulsando la agenda “cero neto” como pieza central de los planes climáticos mundiales, y cómo los detalles de esos planes, además de que no serán una contribución, retrasarán las acciones por la acción climática.

El informe, titulado “La gran estafa: cómo los Grandes Contaminadores promueven la agenda “cero neto” para retrasar, negar y engañar”, surge después de un año repleto de anuncios de  promesas de corporaciones y gobiernos. Se basa en un conjunto creciente de investigaciones que evidencian cómo el fin político del “cero neto” plantea serias preocupaciones. A medida que se presentan más y más planes “cero neto”, la comunidad científica, académica y los activistas han planteado preocupaciones importantes acerca de la incapacidad de estos planes para cumplir los compromisos establecidos en el Acuerdo de París: mantener el aumento de la temperatura debajo de los 1.5 grados Celsius.

El informe, escrito por Corporate Accountability, La Coalición Global por los Bosques y los Amigos de la Tierra Internacional, es apoyado por más de sesenta organizaciones medioambientales, incluyendo a ActionAid Internacional, Oilwatch y el Instituto de Estudios Políticos, FASE, y Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática.

“La gran estafa” se suma a una serie de informes recientes que ponen al descubierto la dudosa aritmética, los vagos objetivos y las inviables aspiraciones tecnológicas que se despliegan en los planes “cero neto”. El informe está construido a partir del análisis de los planes de una serie de industrias contaminantes clave, como las de los combustibles fósiles y de energía, la industria de la aviación y tecnológica, la de venta y distribución de bienes de consumo, la financiera y la agroindustria. En el informe también hace una profunda revisión de algunas de las estrategias utilizadas por esas industrias para asegurar que su agenda “cero neto” se convierta en el punto más importante de la respuesta global a la crisis climática.

Algunos de los puntos destacados del informe son los siguientes:

Los planes:

  • Para el 2030, Shell planea adquirir compensaciones de emisiones en un volumen mayor a las disponibles en toda la capacidad del mercado mundial de compensaciones voluntarias de carbono en 2019.
  • El plan climático de Walmart es completamente negligente con las emisiones de su cadena de valor, las cuales representan un estimado del 95% de la huella de carbono de la corporación.
  • Eni tiene previsto aumentar su producción de petróleo y gas en los próximos años. Simultáneamente, proyecta compensarlo con planes de reforestación que son considerados como bosques falsos.
  • BlackRock, el mayor gestor de inversiones en el mundo, se ha comprometido a lograr las emisiones “cero neto” para el 2050. A pesar de que en 2020 proyectó la venta de la mayoría de sus acciones de combustibles fósiles “en el futuro cercano”, aún poseen $85 mil millones de dólares en acciones de carbón, debido a una laguna en su política.
  • El compromiso de JBS para eliminar la deforestación en su cadena de suministro para el 2035, en efecto, significa que continuarán contribuyendo a la deforestación por los siguientes 14 años (hasta 2035), en lugar de poner fin, de manera inmediata a la deforestación asociada con su cadena de suministro –lo cual sí representa una de las formas más eficaces e inmediatas para disminuir sus emisiones.

Las estrategias:

  • Los Grandes Contaminadores, incluidas las industrias de la aviación y de combustibles fósiles, ejercieron una gran presión para garantizar la aprobación de un crédito fiscal en los Estados Unidos, llamado 45Q, que subsidia la captura y almacenamiento de carbono. Es probable que esas mismas corporaciones hayan obtenido millones de dicho crédito, a pesar de no contar con los requisitos que se solicitaban para ser beneficiarios.
  • La Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (IETA por sus siglas en inglés), quizá el mayor grupo que ejerce presión mundial sobre el mercado y las compensaciones (pilares de los planes climáticos “cero neto” de los contaminadores) ha aprovechado su importante presencia en las conversaciones internacionales sobre el clima para impulsar su agenda por encima de las otras.
  • Algunas corporaciones han hecho contribuciones financieras masivas a instituciones académicas renombradas, como el Instituto de Tecnología de Massachusetts, la Universidad de Princeton, la Universidad de Stanford y el Imperial College de Londres para delinear y ejercer determinado tipo de influencia sobre las investigaciones que se están realizando sobre “cero neto”.
  • Por mencionar un ejemplo, Exxon Mobil se reservó el derecho de revisar formalmente las investigaciones antes de que fueran terminadas y, en algunos casos, lo hizo con el propósito de incluir a su propio personal en el equipo de investigadores del Proyecto Global del Clima y la Energía de la Universidad de Stanford.

El informe fue presentado en una rueda de prensa en le marco de los debates virtuales de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (UNFCCC), donde los organizadores del próximo hito en el proceso COP26, el secretario general de la ONU y la presidencia de la COP, ya han establecido al “cero neto” como una prioridad, a pesar del número reciente de controversias incluyendo la reciente oposición contra la iniciativa de Mark Carney.

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