Los campesino/as del mundo deben articular una respuesta globalizada contra el modelo neoliberal

El intercambio de experiencias muestra que los agricultores y agricultoras de todo el mundo comparten problemas e inquietudes, a pesar de que el mercado procura enfrentarlos para sacar mayor provecho.
Sevilla-Mollina, 15 de diciembre de 2006. El Encuentro Mundial de Vía Campesina  encara su recta final con sesiones de trabajo muy fructíferas y debates interesantes, que están permitiendo compartir experiencias y poner en común las distintas realidades que viven los representantes de las organizaciones aquí reunidas.

Entre los temas que se han abordado en estas reuniones, destaca el rechazo unánime al modelo neoliberal, que influye en las políticas locales de los distintos países, haciendo que los agricultores/as de todo el mundo compartan problemas muy similares y que se vean, a menudo, obligados a enfrentarse entre sí, dentro de un mercado en cuyo funcionamiento no pueden influir.

En este foro abierto y plural, compuesto por representantes de organizaciones de África, Asia, Europa y América, se ha hablado del problema del acceso a la tierra y al agua, un bien escaso; se han abordado cuestiones como la necesidad de articular una estructura financiera adecuada al modelo de producción familiar, para ir frenando la progresiva desaparición del campesinado.

Una de las cuestiones clave en las conversaciones ha sido la soberanía alimentaria: el derecho de los pueblos a decidir sobre su propia producción y la defensa de una cultura alimentaria propia, con una producción sostenible y en armonía con los recursos naturales, que garantice la vertebración del territorio.  En ese sentido, los hombres y las mujeres participantes en este Encuentro han recordado cómo el modelo neoliberal está provocando un dominio especulativo en la alimentación, pagando precios muy bajos a los agricultores y abusando en el que impone a los consumidores.

Otro de los temas que más interés ha suscitado ha sido el de la falsa idea de solidaridad que desde algunas esferas se intenta imponer: la solidaridad con los/as agricultores/as de países en vías de desarrollo no puede depender exclusivamente de unos pocos (cada vez menos) agricultores europeos. Ellos no son los responsables de la situación en la que se encuentran los campesinos de otros países y la progresiva desaparición de los agricultores profesionales en Europa no supone ningún beneficio para los del Tercer Mundo. Antes al contrario, se trata de desmantelar la agricultura europea para conseguir mayores beneficios a costa de la explotación de los campesinos del Tercer Mundo, muchos de los cuales ni siquiera tienen acceso a la tierra.

En este Encuentro también se ha hablado de la inmigración, como otra de las consecuencias negativas del modelo neoliberal: millones de personas de todo el mundo se ven obligadas a trasladarse a otro país para tratar de cambiar de vida, ya que en su lugar de origen no puede encontrar unas condiciones de vida dignas. La dinámica de concentración de la tierra en unas pocas manos hace que muchas personas se vean expulsadas de la actividad agraria, porque sus explotaciones no son rentables.

Ante todo ello, la solución no puede ser otra que la lucha común, articulando una respuesta global, para tratar de cambiar la política agraria mundial, y eso pasa por apartar a la Organización Mundial del Comercio (OMC)  del ámbito de influencia de la actividad agraria.

Las sesiones de este Encuentro durarán hasta el próximo domingo, 18 de diciembre. Las conclusiones extraídas serán de gran utilidad para el próximo Foro Internacional para la Soberanía Alimentária, Nyeleni-2007, que se celebra el 23-27 de Febrero 2007 en Mali.
En este Foro participaran delegaciones de diferentes sectores como campesinos/as, pescadores, pueblos indígenas, mujeres, jóvenes, ambientalistas, pueblos nomadas y sindicalistas.

Este artículo está disponible en