¡Los campesinos demandan soberanía alimentaria y reforma agraria!

Foro sobre desarrollo rural en Berlín

Las comunidades rurales se enfrentan a una crisis dramática. En todo el mundo, tanto en los países pobres como en los llamados países desarrollados, las familias de pequeños campesinos están siendo forzadas a abandonar el campo porque no pueden acceder a la tierra, las semillas, el agua o créditos, y porque no pueden vender sus productos en los mercados locales a precios justos. Como resultado de ello, de los más de 854 millones de hambrientos en el mundo, las dos terceras partes son trabajadores rurales, familias de pequeños campesinos e indígenas. Las políticas de libre comercio y privatización puestas en marcha durante más de 20 años bajo el nombre de desarrollo rural tienen una enorme responsabilidad en la actual crisis. Transformar los recursos agrarios en comodidades no interesa a los pobres. Sólo beneficia el bienestar de las compañías multinacionales, las que, con la ayuda del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial del Comercio, han tomado el control de nuestra tierra, nuestra agua, nuestras semillas y ahora nuestro conocimiento.

¡Esto debe cambiar!

No creemos que la tecnología por sí sola pueda ser la solución. La llamada revolución verde y los OMG (Organismos Manipulados Genéticamente) únicamente aumentarán la concentración de recursos en manos de pocas corporaciones. Estas “soluciones” están promovidas por aquellos que no desean ver un cambio real en la injusta distribución actual de los recursos.

En su lugar, nosotros, los trabajadores rurales, las personas sin tierra, las familias de pequeños campesinos, los hombres y las mujeres de África, Latinoamérica, Europa, Norteamérica y Asia demandamos la soberanía alimentaria y la reforma agraria.
La soberanía alimentaria es el DERECHO de las personas, los países o las uniones de estados de definir sus políticas agrícolas y de alimentación, sin dumping (competencia desleal) frente a terceros países. Esto incluye el derecho para todos los países, tanto en el Norte como en el Sur, para proteger su mercado (a través de tarifas o barreras no arancelarias), así como la prioridad de la producción agrícola local frente a la agricultura orientada a la exportación. Para esto, la OMC y otros acuerdos de libre comercio bilaterales o entre regiones deben dejar fuera la agricultura. Los Acuerdos de Asociación Económica (EPA) deben pararse.

La soberanía alimentaria no debe separarse de una genuina reforma agraria que debe garantizar a las familias agricultoras, a los indígenas, a los ganaderos, a los sin tierra y a los trabajadores rurales el acceso efectivo y el control sobre los recursos naturales y productivos que necesitamos para realizar verdaderamente nuestros derechos humanos. Estamos en contra de la privatización de la tierra, del agua, de las semillas y de los conocimientos y defendemos el uso social de estos recursos.
Las mujeres y los hombres debemos tener igualdad de derechos para acceder a los recursos productivos. El papel de las mujeres en el desarrollo rural tiene que ser completamente reconocido. Es también particularmente importante para el futuro del sostenimiento de las familias agricultoras desarrollar mecanismos que aseguren el acceso a la tierra y otros recursos agrarios a la juventud.

La Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD) que se celebró en marzo de 2006 en Porto Alegre (Brasil), hizo una contribución sustancial al actual debate sobre la reforma agraria y el desarrollo rural. La declaración final reconoce elementos clave como la necesidad de apoyar a la agricultura familiar y tradicional, la necesidad de re-distribuir la tierra y otros recursos agrarios en un contexto de alta concentración, la importancia de los mercados nacionales y locales, la necesidad de fortalecer el papel del Estado para desarrollar e implementar políticas agrarias más justas y centradas en las personas y el papel de las organizaciones de campesinos para definir las políticas agrarias.

De este modo debemos demandar que desde el nuevo desarrollo rural las políticas y los programas sean basados en la declaración final del ICARRD y en los principios de cooperación internacional respetuosa con la soberanía de las personas y de las naciones.

Finalmente, llamamos al fortalecimiento de las alianzas estratégicas entre las organizaciones de campesinos y otros sectores de la sociedad para alcanzar el desarrollo rural sostenible y justo. ¡La soberanía alimentaria es un derecho para todas las personas, y es también nuestra responsabilidad común!

¡No a todos los acuerdos de libre comercio!
¡Es la hora de la soberanía alimentaria!
¡Gobalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

Berlín, 17 de junio de 2007

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