¡Campesinxs y trabajadorxs de la tierra y el agua por la Justicia Climática!

Declaración en el marco de la reunión del Colectivo Internacional de trabajo sobre justicia social y ambiental,  realizada en Managua, Nicaragua.

La Vía Campesina, en representación de millones de familias campesinas, Trabajadores del Campo, Pueblos Originarios, Pescadores, Aliados del Movimiento Social y Académicos, nos hemos reunido en Managua Nicaragua América Central los días 24 al 27 de agosto del 2018, para profundizar en una estrategia por la JUSTICIA AMBIENTAL Y CLIMATICA.

Saludamos la hospitalidad de las organizaciones campesinas de Nicaragua y las facilidades otorgadas por el gobierno liderado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional para la realización de este importante evento internacional del colectivo de la Justica Climática de La Vía campesina. Hemos podido presenciar el ambiente de paz y estabilidad en el país, donde el pueblo defendió con dignidad la democracia participativa frente al golpe apoyado por los poderes occidentales.

Somos conscientes de que es el sistema capitalista que causa tantas acciones depredadoras del ambiente, provocando un daño muy severo a nuestro planeta. El modelo industrial extractivista destruye nuestras tierras y ríos, bosques y mares, saquea nuestros territorios y criminaliza nuestras luchas – todo para el beneficio de unos/as cuantos/as. El capitalismo es la principal causa de la crisis climática provocado por los gases de efecto invernadero que viene recalentando el planeta.

Los efectos del caos climático son cada vez más graves: violentas tormentas, sequías, inundaciones, migraciones, pérdidas de las cosechas campesinas. Sus causas están claras, pero como las soluciones reales cuestionan las bases mismas de la “civilización petrolera” y los intereses de las empresas que más se benefician con ella (industrias de energía, petroquímica, agro negocios), la oposición a un cambio estructural es considerable.

Nuestra Madre Tierra, sus patrimonios y bienes comunes no pueden sostener los caprichos de sobreconsumo y sobreproducción de esta sociedad industrializada moderna y globalizada. Los sistemas alimentarios agroindustriales parte del sistema capitalista promueven un sobreconsumo, desperdicio, y alimentos tóxicos que causan enfermedades que matan a nivel mundial.

A pesar de los diversos marcos institucionales internacionales existentes, acuerdos y protocolos como el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992, el Convenio de Diversidad Biológica de 1992, Protocolo de Kyoto de 1997, Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación (TIRFAA/FAO) 2001 y el Acuerdo de París de 2015, nada se ha logrado para frenar el calentamiento del planeta y cada día nos encontramos más vulnerables.

Una de las consecuencias más visibles de la devastación ocasionada por la crisis climática y el modelo de desarrollo es la migración, tanto interna como externa. En referencia a la migración internacional, las Naciones Unidas señalan que unos 300 millones de personas son migrantes, mismas que han sido expulsadas de sus tierras y que intentan llegar a países que los rechazan. Cuando menos la cuarta parte abandonan sus tierras debido a que los desastres naturales han destruido sus economías campesinas y sus comunidades.

Es imperativo crear relaciones de armonía entre los seres vivos del Planeta y enfriar la Madre Tierra. La soberanía alimentaria vincula el cambio climático y los derechos colectivos de la humanidad, garantiza la protección del campesinado, de los pueblos indígenas y originarios y de los trabajadores migrantes y su rol en la producción de alimentos.

Ante la crisis capitalista planetaria, nos comprometemos a:

  • Defender la Madre Tierra con agroecología campesina en todos los territorios
  • Enaltecer nuestra propuesta de Soberanía Alimentaria como solución verdadera a la crisis climática
  • Seguir alimentando nuestros pueblos con nuestros saberes campesinos e indígenas
  • Defender nuestros territorios, que incluye los campos, los bosques, los ríos, el mar, la costa, los pastizales, el conocimiento, nuestra comunicación e incluso, los gobiernos populares, con los cuales existe la posibilidad de construir políticas públicas a favor de los pueblos
  • Denunciar las falsas soluciones: la agricultura climáticamente inteligente, los mercados de carbono, REDD y REDD+, la geoingeniería, la privatización de la naturaleza y otras maneras de especular con la vida de la Tierra
  • Vincular la crisis climática con la extrema concentración de la riqueza y el poder de las empresas transnacionales
  • Construir sistemas alimentarios locales y sostenibles a través de los mercados campesinos y centros de distribución comunitaria que eliminen la cadena de intermediación y eleven la calidad de vida de los productores y productoras
  • Dignificar el bienestar para la vida en el planeta bajo los límites de la naturaleza y reconociendo los derechos de la Madre Tierra
  • Sistematizar la formación de conciencia, la orientación ideológica, la capacitación técnica y las practicas sanas de producción, distribución y de consumo que garanticen las políticas de cuadros para asegurar el relevo generacional, dando énfasis a la comunicación popular
  • Desarrollar acciones de protección para las personas migrantes, que se resisten a desaparecer desafiando al sistema capitalista; acto de resistencia que debe ser incorporado a la lucha contra las causas de la debacle ambiental y climática, que debe convertirse en un eje de trabajo permanente

No se puede salvar el planeta si no nos comprometemos de dejar atrás el capitalismo. Nuestra lucha es por la vida y salvación de la madre tierra, que constituye el todo de nuestras vidas.

 

                 ¡La agricultura campesina enfria el planeta!

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