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Acceso a los alimentos en Gaza: La desoladora intersección entre el genocidio y la inaccesibilidad a los alimentos


Informe emitido por La Unión de Comités de Trabajo Agrícola (UAWC). Fecha: 21/10/2023.


La Franja de Gaza, un estrecho enclave costero que sirve de hogar a aproximadamente 2,1 millones de almas -incluidos 1,7 millones de refugiados palestinos- ha sufrido una trayectoria constante de deterioro socioeconómico durante más de una década. Este declive no es una simple estadística, sino una realidad viva para la mayoría de sus habitantes.

Los orígenes de este deterioro se remontan a diversas imposiciones estructurales y externas, entre las que destaca el bloqueo impuesto por Israel en 2007 como medida especialmente debilitadora. El bloqueo, un completo cerco terrestre, aéreo y marítimo, no solo ha limitado la circulación de personas, sino también, y de forma crítica, el flujo de bienes, suministros esenciales y oportunidades hacia y dese toda la Franja de Gaza.  Esto ha tenido una reacción en cascada sobre la economía, la sanidad, las infraestructuras y, sobre todo, la seguridad alimentaria de Gaza.

Incluso antes de los terribles acontecimientos de octubre de 2023 las señales eran ya evidentes. Un abrumador 63% de los residentes de Gaza se enfrentaba a la inseguridad alimentaria, lo que les hacía depender en gran medida de la irregular afluencia de ayuda internacional. El panorama es desolador: familias que no saben cuándo será su próxima comida, niños con retraso en el crecimiento y comunidades al borde de la desnutrición.

Además, el tejido socioeconómico de Gaza ya estaba deshilachado. Un desmoralizante 81% de su población ya luchaba por debajo del umbral de la pobreza, con un acceso limitado a las necesidades básicas, la atención sanitaria y la educación. La tasa de desempleo, de un exorbitante 46,6%, significaba que casi la mitad de la población empleable se encontraba sin ingresos estables, lo que exacerbaba la dependencia de la ayuda y la asistencia humanitaria. El peso colectivo de estos factores dibujaba un cuadro desalentador, que ponía de relieve los monumentales retos a los que se enfrentaba la población de Gaza incluso antes de las recientes crisis.

Gaza, octubre de 20223: Del asedio al estragulamiento

El implacable ataque que Israel lanzó el 7 de octubre marcó el comienzo de un capítulo desgarrador para la Franja de Gaza. Con intensos bombardeos aéreos contra viviendas civiles, la devastación fue rápida y profunda. En tan solo unos días, miles de personas cayeron víctimas, con un balance de 4.137 muertos y más de 13.162 heridos aproximadamente. De los que, espantosamente, más del 60% eran niños y mujeres. El impacto de tal agresión no fue solo físico, sino también psicológico, dejando una cicatriz permanente en una población ya traumatizada.   

En este contexto de carnicería y desesperación, el 10 de octubre se convirtió en un momento decisivo. La ocupación israelí, no contenta con el ataque aéreo, decidió estrechar aún más el cerco sobre la asediada Franja. Este fatídico día se detuvieron bruscamente todos los suministros esenciales a Gaza, incluidos los de alimentos y combustible. Para los residentes que habían estado soportando prolongados periodos de penurias socioeconómicas, este bloqueo fue la soga metafórica que les apretaba el cuello colectivo.

La situación dio un giro aún más sombrío cuando Israel, alegando una inminente invasión terrestre, ordenó la evacuación de más de un millón de palestinos de sus hogares, predominantemente en la ciudad de Gaza y sus regiones aledañas. Este desplazamiento, llevado a cabo en una atmósfera cargada de miedo y urgencia, desencadenó el caos. Las familias se vieron abruptamente desplazadas de sus suministros locales de alimentos, de las estructuras de apoyo comunitario y, a menudo, de las tierras que habían cultivado durante generaciones. La ausencia de servicios esenciales, como agua y electricidad, en toda la Franja de Gaza agravó aún más la tragedia humana, empujando a una población que ya sufría al borde de una catástrofe humanitaria sin precedentes.