Alemania : Declaración de lxs jóvenes agricultorxs en el Foro Mundial sobre la Alimentación y la Agricultura 2023

La siguiente declaración es el resultado del Foro de Jóvenes Agricultores (YFF), del que formó parte La Vía Campesina (LVC). Los participantes del YFF desarrollaron la declaración que sigue sobre la base del consenso. Los delegados de LVC incluyeron muchas de nuestras prioridades pero, debido a limitaciones de tiempo, algunos elementos problemáticos permanecieron en la declaración, como también debido a las posiciones traídas por algunos grandes agricultores del sector corporativo. La declaración fue compartida en la reunión ministerial del GFFA del 21 de enero de 2023.


Declaración de lxs Jóvenes Agricultorxs en el Foro Mundial sobre la Alimentación y la Agricultura 2023

En el último año nos hemos enfrentado a múltiples crisis. El cambio climático con sequías e inundaciones, una crisis energética con el aumento de los precios de los recursos de explotación, la pérdida masiva de biodiversidad y la crisis crónica del hambre. La injustificada guerra rusa en Ucrania canalizó estas crisis e impactó en todo nuestro sistema alimentario. Ahora vemos de nuevo la necesidad urgente de una transformación del sistema alimentario mundial.

Como jóvenes campesinxs y agricultorxs, estas crisis nos afectan directamente en nuestra vida cotidiana. Por ello, hemos debatido posibles soluciones, que queremos compartir ahora leyéndoles nuestra declaración. Estamos aquí con la esperanza de que nos escuchen con atención, reflexionen sobre ello y luego las apliquen en sus procesos legislativos nacionales, para que algún día podamos proporcionar alimentos sostenibles, asequibles, culturalmente apropiados y nutritivos para todxs.

I. ¿Cómo crear sistemas alimentarios a prueba de crisis?

Lxs campesinxs y lxs agricultorxs familiares producen alrededor del 70-80% de los alimentos que consumen las personas en todo el mundo. Sin embargo, también constituyen el 80% de la población mundial que padece hambre y aproximadamente el 70% de la población mundial que vive en la pobreza extrema. Las mujeres aportan alrededor del 50% de la mano de obra agrícola. Tradicionalmente no se las reconoce y se ven especialmente afectadas por las diferentes crisis. Para mejorar su situación debemos cooperar con el movimiento por los derechos de la mujer. Los instrumentos de derechos humanos, como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de lxs Campesinxs, deben estar en el centro de los esfuerzos a nivel nacional y de las acciones coordinadas a nivel mundial para erradicar la pobreza y alcanzar el hambre cero en 2030.

Lxs agricultorxs deben estar en el centro de las decisiones que les afectan. La participación directa de lxs agricultorxs en todo el proceso de elaboración de políticas garantizará que se incorporen los conocimientos locales y que las políticas sean verdaderamente ascendentes.

Los Estados deben promulgar cambios políticos fundamentales para el cambio estructural dentro de la economía mundial con el fin de construir sistemas alimentarios resistentes y sostenibles. Los derechos humanos, en particular el derecho a la alimentación y el derecho a la soberanía alimentaria, deben ocupar un lugar central en todas las políticas, programas y procesos de gobernanza relacionados con la alimentación y la agricultura.

Todxs merecemos alimentos sanos, culturalmente apropiados y producidos con métodos ecológicamente racionales y sostenibles. Este derecho sólo puede ser disfrutado por todos si los Estados-nación hacen realidad el derecho de los pueblos a definir y controlar democráticamente sus propios sistemas alimentarios y agrícolas.

Para que los precios de los alimentos reflejen los costes y el valor de la producción e impidan la dañina especulación financiera, es necesaria la transparencia de los mercados y su regulación cuando sea necesaria. La paridad de precios y las protecciones laborales son fundamentales para garantizar unos ingresos justos a todas las personas implicadas y empleadas en los sistemas alimentarios.

Se necesitan auténticas reformas agrarias para realizar y proteger el derecho a la tierra de los pequeños productores, los agricultores familiares y los pueblos sin tierra. Las reformas equitativas son especialmente relevantes para lograr la igualdad de género y abordar la migración de lxs jóvenes fuera del campo.

Las vías de transición agroecológica son fundamentales para resolver las causas profundas de la pobreza rural, el hambre y la degradación medioambiental con soluciones contextualizadas y procesos territoriales ascendentes que mejoren la autonomía y la capacidad de adaptación de lxs pequeñxs productorxs de alimentos. Como reconoce la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la agroecología es crucial para hacer realidad el derecho a la alimentación, así como para adaptarse al cambio climático y mitigarlo, al tiempo que se abordan la dependencia de los insumos, la escasez de fertilizantes, la pérdida y el desperdicio de alimentos y los costes medioambientales de las cadenas de suministro agrícola.

II. ¿Cómo podemos crear sistemas alimentarios respetuosos con el clima y preservar la diversidad biológica?

Lxs agricultorxs se encuentran entre los primeros afectados por el cambio climático. Pero la agricultura también contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que provocan el cambio climático. Sin embargo, la agricultura puede ser una parte crucial de la solución a través de los esfuerzos de mitigación. De ahí la necesidad de crear un sistema alimentario respetuoso con el clima que proporcione sostenibilidad económica, social y medioambiental. La reciente evolución de los sistemas alimentarios ha dado muchos resultados positivos, como la creación de industrias alimentarias, que han ampliado las oportunidades de empleo fuera de la agricultura y han ampliado las opciones alimentarias más allá de los alimentos básicos locales, satisfaciendo así las preferencias de lxs consumidorxs en cuanto a sabor, forma y calidad.

Los nuevos sistemas productivos requieren el uso equitativo de “tecnología” asequible y accesible, apertura a la innovación para desarrollarse y seguir el ritmo y las necesidades del mundo, al tiempo que sufren una transformación que atraiga a las nuevas generaciones a involucrarse en la producción de alimentos.

Tecnología es una palabra comúnmente confundida en el contexto de la agricultura con el significado exclusivo de máquinas y dispositivos electrónicos. En realidad, se refiere a técnicas basadas en conocimientos específicos de los cultivos que interactúan con su suelo en un entorno determinado con unas condiciones climáticas y una comunidad circundante específicas, incluidos los conocimientos indígenas. Los avances tecnológicos agrícolas incluyen el conocimiento de la rotación de cultivos, que ha demostrado su eficacia en el control de plagas y la disponibilidad de nitrógeno y otros nutrientes para una u otra especie; la agricultura de precisión, cuyo objetivo debe ser enseñar a lxs agricultorxs a llevar un registro de sus actividades y a utilizar sus insumos de forma eficiente para producir más optimizando los recursos. El desarrollo de variedades de cultivos que puedan adaptarse mejor a las condiciones climáticas actuales es también una de las formas en que los avances tecnológicos pueden ayudarnos a mejorar nuestra capacidad de alimentar a la población mundial, garantizando al mismo tiempo a nuestrxs agricultorxs mejores oportunidades y mayores rendimientos por su trabajo. Esto no debería producirse a expensas de las variedades tradicionales o autóctonas ni de la pérdida de autonomía de lxs agricultorxs.

El uso indebido de insumos químicos se ha convertido en un problema para la mayoría de los sistemas productivos y ahora muestra el impacto de la degradación del suelo en su contenido microbiológico y la consiguiente pérdida de estructura, retención de agua, capacidad de permeación y pérdida de biodiversidad. A ello se unen problemas muy visibles como las inundaciones o la sequía, y también otros más sutiles pero igualmente letales para la población en general, en concreto para lxs trabajadorxs agrícolas. Las innovaciones en el desarrollo de una nuevos métodos de fertilización que incluya conceptos extraídos de la agroecología demuestran que existen formas más limpias y saludables de fertilizar nuestros cultivos.

La agricultura de precisión y la biotecnología son formas de optimizar el uso de los recursos para mejorar los niveles de productividad. También es importante que lxs agricultorxs puedan producir ellos mismos esos insumos, un gran paso hacia la soberanía alimentaria, un objetivo que el mundo debe perseguir si realmente queremos desarrollar sistemas a prueba de crisis.

Creemos que los sistemas alimentarios sostenibles dependen del desarrollo de innovaciones agrícolas locales que se adapten a una determinada región o territorio y de la capacidad de comunicar eficazmente y transmitir los conocimientos a lxs encargadxs de la producción. El uso de agentes biológicos autóctonos y la devolución de los residuos de las cosechas al suelo para aumentar la materia orgánica y los niveles de carbono garantizarán mejores condiciones para las regiones productivas del mundo, empezando a nivel local.

El mundo presume de una gran riqueza y diversidad de hábitats amenazados por las actividades naturales y humanas. Sin un esfuerzo concertado de investigación y conservación, es probable que el mundo pierda especies únicas y amenazadas que forman parte de su patrimonio. Las principales causas del deterioro de la biodiversidad mundial son: la expansión agrícola y el crecimiento urbano, la contaminación (del suelo, el aire y el agua), la sobreexplotación de los recursos naturales (minerales, petróleo y gas), el cambio climático, la inestabilidad política y una respuesta política, jurídica e institucional inadecuada. De ahí la necesidad de que lxs lídere·zas mundiales tomen decisiones concretas y realicen esfuerzos significativos para conservar la biodiversidad. Esto pasa por la armonización de leyes, reglamentos y políticas. Además, es fundamental alcanzar la justicia social y lograr un equilibrio entre la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento del crecimiento económico y el desarrollo en todos los sectores de la economía mundial. Algunas de las estrategias son: sensibilizar a la opinión pública sobre la importancia de la conservación de la biodiversidad, conservar las variedades autóctonas de cultivos, proteger a los animales salvajes y las especies amenazadas, prohibir la deforestación, preservar los ecosistemas naturales y las tierras de cultivo, y utilizar adecuadamente los recursos naturales (suelo y agua).

Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de rescatar y preservar las especies autóctonas, las semillas locales utilizadas durante generaciones en una región. Cualquier esfuerzo realizado para preservar la diversidad local de las especies producidas es un paso en la dirección correcta. También es crucial orientar la preservación de los bosques hacia una adecuada disponibilidad y distribución del agua que evite la desertificación.

III. ¿Cómo podemos mejorar la colaboración para lograr sistemas alimentarios mundiales sostenibles?

El sistema alimentario mundial es complejo y diverso; sin embargo, la mayor parte del poder reside en las grandes empresas multinacionales y en los gobiernos de los distintos países. La necesidad de alimentos aumenta con la población mundial, pero las tendencias alimentarias son fluctuantes y varían según los lugares del mundo. Para satisfacer las necesidades futuras y alcanzar el ODS 2, lxs agricultorxs y los mercados deben ser capaces de colaborar más estrechamente. Es necesario acortar la cadena de suministro de alimentos, lxs agricultorxs deben adaptarse continuamente a las cambiantes demandas de los consumidores y tanto estos como los responsables políticos deben comprender mejor la producción de alimentos. La brecha de entendimiento entre el·la agricultor·a y el·la consumidor·a ha aumentado a lo largo de los años.

Para alcanzar el ODS 2, tenemos que admitir que la crisis del hambre no sólo tiene que ver con la producción de alimentos, sino también con su asequibilidad, accesibilidad y distribución. Por lo tanto, tenemos que adaptar la producción local y regional de alimentos a las necesidades nutricionales de las personas. Reforzar las cooperativas de agricultores a nivel local, nacional e internacional es clave para salvar la distancia entre el·la agricultor·a y el·la consumidor·a. Esto también se pide en el ODS 17, ya que las asociaciones y la colaboración están en el centro de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. La colaboración internacional debe reforzarse a todos los niveles, desde la base hasta los gobiernos y las instituciones multilaterales.

Es necesaria una mejor colaboración entre las naciones, especialmente reuniendo a los países con escasez y a los países con abundante producción de alimentos para garantizar la seguridad alimentaria. Para lograr un sistema alimentario mundial más resistente, a prueba de crisis y respetuoso con el clima, debemos reforzar los derechos, la igualdad, la economía y la participación de lxs agricultorxs en la cadena de suministro y en el proceso de elaboración de políticas, lo que a su vez dará a lxs agricultorxs la oportunidad de mejorar y desarrollar sus explotaciones y, a su vez, los alimentos producidos.

Es esencial que haya igualdad de condiciones en todo el mundo. Lxs productorxs de alimentos dependen de los mercados locales, territoriales y mundiales tanto para vender sus productos como para adquirir herramientas e insumos esenciales. El acceso a la información y al conocimiento es fundamental para que lxs agricultorxs produzcan más con menos.

Todxs lxs agricultorxs deben tener capacidad de decisión sobre las políticas agrícolas a todos los niveles. Para mejorar la colaboración internacional en pro de sistemas alimentarios mundiales sostenibles, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de la ONU podría reforzarse como foro participativo de múltiples partes interesadas aumentando el apoyo al Mecanismo para la Sociedad Civil y los Pueblos Indígenas (MSCPI), una parte esencial y autónoma del CSA. El MSCPI necesita una mayor financiación, así como más apoyo a su posición política en los procesos del CSA. Otra opción para fortalecer el CSA sería explorar la oportunidad de asegurar la representación de las organizaciones agrícolas.

Para lograr el enfoque “Una sola salud” son importantes las siguientes acciones

  • ampliar la agroecología, y
  • crear un organismo único en la ONU con el mandato de abordar la resistencia antimicrobiana (RAM)
  • abordar los conflictos de intereses en relación con la influencia de las empresas en los procesos políticos.

Lxs jóvenes agricultorxs expresaron opiniones divergentes sobre los siguientes puntos:

  • “La resistencia del sistema alimentario mundial debe mejorarse reduciendo las barreras a las que se enfrentan lxs agricultorxs a la hora de comerciar con sus productos, mientras que las políticas de importación y exportación deberían garantizar la calidad de los alimentos disponibles para la población nacional”.
  • “Las políticas agrícolas nacionales deberían priorizar la producción para el consumo interno y la autosuficiencia alimentaria, reduciendo así la dependencia de las importaciones y la vulnerabilidad a las crisis.”

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