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La sequía asola Zimbabue: un calor sofocante, pocas lluvias y nada de pastos

Comunicado de prensa de ZIMSOFF

(Harare, 12 de enero de 2016) Zimbabue vive una grave sequía que está afectando a su agricultura, en el paso de 2015 a 2016. El resto de la región de África Austral está atravesando una situación semejante. Al parecer, la sequía está relacionada con El Niño. Desde octubre de 2015, el mes en que suele comenzar la estación de lluvias, toda la región lleva experimentando una ola de calor sin precedentes con temperaturas que llegaron a alcanzar los 42°C. La ola de calor ha persistido hasta noviembre, diciembre y principios de enero de 2016, unos meses que vienen siendo de intensas lluvias tradicionalmente. Sin embargo, esta vez solo han caído algunas gotas.   

La mayoría de los agricultores que plantaron en noviembre del año pasado, han perdido todos los cultivos porque sucumbieron frente al calor. Algunos de ellos volvieron a plantar a la espera de que llegase la lluvia pero dichos cultivos también sufrieron el mismo destino. Las plantaciones de grano pequeño se vieron asimismo afectadas. 

Según los datos relativos a las precipitaciones recabados por Nelson Mudzingwa, Coordinador Nacional de ZIMSOFF, la zona de la Escuela de Agroecología (en Masvingo) recibió un total de 49 mm de octubre a diciembre de 2015, no hubo precipitaciones en octubre, es decir, 9 mm en noviembre y el resto fue en Diciembre. Solo se han registrado 3 mm de lluvia en los primeros 12 días de 2016. Solo nos percatamos de la gravedad de la sequía al comparar estos datos agrarios con los de las épocas de 2009 a 2010 y de 2014 a 2015, durante las cuales cayeron 52, 219, 251, 148, 137 y 224 mm respectivamente. La última sequía se produjo en 2010 y sus efectos que ocasionaron la escasez de alimentos se notaron hasta bien entrado 2011.  

“A estas alturas de la estación (en enero) esperaríamos que los agricultores estuviesen muy atareados en los campos y ya habrían recogido la primera cosecha de mazorcas verdes de maíz. Los primeros cultivos se secaron mientras germinaban y los segundos tienen dificultades”, sostiene Elizabeth Mpofu, Coordinadora General de La Via Campesina y líder del foro Pequeños Agricultures Orgánicos de Zimbabue, una organización campesina local que promueve la agroecología y la soberanía alimentaria.

El más afectado es el ganado. “Dado que dependemos de él para arar las tierras, esta sequía está provocando una gran pérdida porque los animales de tiro mueren a diario. Algunos agricultures ni siquieran han cultivado la tierra”, cuenta Elizabeth. Los medios de comunicación locales informaron de que la sequía se ha cobrado la vida de más de 1.000 cabezas de ganado en algunas zonas de  Masvingo.  

Y añade que “estamos haciendo frente a una situación terrible y habrá mucha hambruna, suponiendo que se prolonge mucho tiempo, porque las personas no tendrán nada con que alimentar a sus familias hasta la próxima época de cosecha.” De ahí que cada vez más familias y más propiedades tendrán que afrontar la peor sequía que Zimbabue y la región han experimentado desde hace mucho tiempo. 

El gobierno de Zimbabue está movillizando fondos para importar unas 230.000 toneladas de maíz de Zambia, lo cual ocurre precisamente en un momento en que la economía está experimentando dificultades y afrontando una crisis de liquidez. El año pasado, se cosechó más del 49% de las necesidades nacionales de cereales, mientras que el resto se importó para cubrir el déficit. Exceptuando los años de sequía que se repiten una vez por década, por lo general, el país goza de seguridad alimentaria.

Los pequeños agricultures producen alrededor del 80% de los alimentos (cereales, legumbres, hortalizas frescas, etc.) consumidos en el país. También son ellos los que contribuyen al grueso de las plantaciones comerciales como las de algodón. Lleva siendo así desde que se alcanzara la independencia en 1980. Gracias al esfuerzo de la redistribución extensiva de las tierras que dio comienzo a principios del siglo XXI, ahora son los pequeños agricultores los que ahora dominan la producción de la mayoría de cultivos, a excepción del maíz, si bien son ellos quienes almacenan también las semillas para gran parte de los cultivos alimenticios. 

Se sabe que algunas familias ya se han quedado sin maíz ni granos pequeños y están sobreviendo gracias al consumo y la venta de frutos silvestres. Ya el 4 de diciembre de 2015 (IRIN), se comunicó que más de 29 millones de habitantes de África austral está padeciendo debido a la escasez de alimentos, a consecuencia de la mala cosecha de la estación anterior. Se prevé que lo peor aún está por llegar cuando la región afronte otra mala cosecha, posiblemente “desastrosa”.  

La variabilidad meteorológica derivada del cambio climático afecta a la capacidad que tienen los agricultores para predecir las oscilaciones del tiempo, basándose en sus conocimientos tradicionales. Algunos pequeños agricultores han perdido los ahorros que habían invertido en la agricultura debido a las condiciones climáticas impredecibles. Existe una necesidad apremiante de ayudar a los agricultores para que recuperen, entre otras cosas, las semillas tradicionales que se echaron a perder y el ganado, así como para que restablezcan su soberanía alimentaria.  

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