Cambios climáticos y agro-combustibles

Los gobiernos redactan páginas en blanco para el futuro del planeta Las campesinas y los campesinos de la Via Campesina están enfriando el planeta

Comunicado de Prensa - La Vía Campesina

(Jakarta, 6 de diciembre 2012) – Se está acercando el fin de las negociaciones sobre el clima y los países industrializados insisten en seguir inactivos también en la próxima década, en encontrar todavía más excusas para no asumir su responsabilidad histórica, en crear más mercados de carbono, incluso en la agricultura, y en seguir con sus negocios que saquean el planeta. Mientras los gobiernos siguen dando prioridad a los intereses de la industria y el agronegocio, las campesinas y los campesinos no dejan de producir para alimentar a los pueblos del mundo y al planeta.

Las sesiones de alto nivel de la 18º Conferencia de las Partes (COP 18) y la 8º Reunión de las Partes (CMP 8) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) comenzaron el 5 de diciembre con la llegada de los ministros al petroestado de Doha, Catar. Pero las negociaciones de casi dos semanas no han producido nada en absoluto. Los países desarrollados están tan atrincherados en sus posturas de inacción que la Presidencia de las negociaciones presentó un nuevo texto para el plan de Acción Cooperativa a Largo Plazo, que contenía, literalmente, hojas en blanco, en lo referido a las áreas en las que, según la Presidencia, había divergencias entre las partes. Estas áreas incluían adaptación, desarrollo tecnológico, finanzas, construcción de capacidades y las consecuencias sociales y económicas de las medidas adoptadas – problemas que son motivo de gran preocupación para los países en desarrollo.

En cuanto al problema fundamental de la reducción de emisiones, los compromisos propuestos por los países industrializados, rebajan las cifras, ya reducidas, que se propusieron en 2009 en Copenague. Según un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), el calentamiento global ascenderá hasta 5 ºC si se aplican las cifras pactadas en Copenague, sobrepasando así, el umbral de 2 ºC, que según advierten los científicos, ha de mitigarse para evitar el caos climático. A pesar de esto, las cifras en Doha se han colocado en valores áun más bajos. La UE, por ejemplo, solicitó que su compromiso de reducción de emisiones en un 20% hasta el 2020 se rebajase al 12 % porque decían haber cumplido ya con un 8% durante el primer período del Protocolo de Kioto. De esta forma, para el 12 % restante ni siquiera estarían haciendo reducciónes reales, sino que estarían usando mecanismos de mercado.

En materia de agricultura, en la COP17 en Durban se acordó seguir adelante y posiblemente crear un programa de trabajo. Hasta Durban, la agricultura como totalidad había estado fuera de las negociaciones del UNFCCC y, lo que es más importante, fuera del alcance de los mercados de carbono. Pero en Durban y en Catar los países desarrollados junto con grandes organizaciones de agricultores y agronegocios que decían representar a los campesinos de todo el mundo, han estado haciendo presión para que la agricultura entre en las negociaciones. Si la agricultura se introduce en alguno de los programas de trabajo de las negociaciones del UNFCCC, llevará a la puesta en marcha de un sistema de agricultura inteligente o a lo que ellos llaman la “intensificación sostenible” o aumentar la producción por unidad de terreno. Esto abrirá las puertas a los mercados de carbono en la agricultura, permitirá que la contabilidad del carbono determine las políticas agrícolas, propiciará que los organismos genéticamente modificados (OGM) y otras soluciones técnicas como la biología genética sigan expandiéndose y dará ventajas a los agronegocios sobre las campesinas y los campesinos. 

Los países desarrollados se han tomado a broma el problema de la financiación. Prometieron la mísera cifra de 100 mil millones de dólares para 2020. El Estudio Económico y Social Mundial de 2009 del Departamento para Asuntos Sociales y Económicos de las Naciones Unidas calculaba que la cantidad anual que debían destinar los países desarrollados para adaptarse al cambio climático y mitigar sus efectos eran 500–600 mil millones de dólares. En 2009 sólo el Gobierno de Estados Unidos destinó 661 mil millones de dólares a gastos militares. La oferta de 100 mil millones de dólares ya es un insulto, pero lo que es peor es que los países desarrollados han propuesto que el Banco Mundial sea el administrador fiduciario y que los fondos procedan de diferente fuentes y que puedan llegar en forma de préstamos.

En cuanto a la transferencia de tecnología, tampoco existe un compromiso que los países desarrollados deban cumplir respondiendo al principio de de responsabilidad histórica. No se ha abordado el problema de los derechos sobre la propiedad intelectual y por eso los países en desarrollo tendrán que pagar para acceder a tecnologías de las que deberían disponer por derecho.

En 2007, cuando el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático publicó su cuarto informe, sus descubrimientos ya advertían de la gravedad de la situación. Hoy en día nos encontramos en una situación mucho peor de lo que se predijo entonces. En el mes de septiembre el deshielo del ártico alcanzó el nivel más bajo desde que los científicos comenzaron su seguimiento en 1979. Los científicos advirtieron también que si esos niveles se mantienen, el hielo habrá desaparecido totalmente para finales de esta década.

Ya estamos notando los efectos del cambio climático. En los últimos meses hemos sido testigos de manifestaciones climáticas extremas que han batido records – sequías, tifones, inundaciones y temperaturas extremas. Estos exagerados cambios en el clima también han causado estragos en las cosechas, en las tierras de cultivo, en el las formas de ganarse el sustento y en muchos hogares. Ya existe una relación cada vez más clara entre el cambio climático y el alarmante aumento en el precio de los alimentos y la creciente crisis alimentaria. El cambio climático también está desplazando a millones de personas de sus hogares. Se estima que sólo en 2010 más de 30 millones de personas tuvieron que desplazarse por motivos relacionados con catástrofes medio ambientales y climáticas que azotaron Asia. Esta semana, mientras se retrocedía en las negociaciones sobre el clima, más de 300 personas han muerto en uno de los tifones más violentos que han sacudido las Filipinas.

La Via Campesina, el movimiento campesino internacional, que representa a más de 200 millones de campesinas y campesinos de todo el mundo, denuncia el uso de las negociaciones por el clima para legitimizar que se siga haciendo negocios como hasta ahora, a costa de la humanidad y del planeta. La inacción en las negociaciones climáticas representa el secuestro de los gobiernos por parte de las grandes corporaciones que quieren seguir expoliando la naturaleza para obtener tanto beneficio como sea posible. Mientras los gobiernos están jugando tontamente – debatiendo páginas en blanco e inventando vías de escape para eludir su responsabilidad - las campesinas y los campesinos, que se encuentran entre los que más se han visto afectados por la crisis climática, son quienes están aplicando soluciones reales sobre el terreno para adaptarse a las condiciones climáticas y conseguir la soberanía alimentaria. Los estudios demuestran que los campesinos y las campesinas aún producen la mayor parte de los alimentos del mundo. No sólo estamos alimentando al mundo, sino que también estamos adaptándonos a las nuevas condiciones climáticas a través de la agroecología y las variedades de semillas campesinas.

La Via Campesina rechaza las falsas soluciones capitalistas de la economía verde, que sólo empeorarán la crisis climática y medio ambiental. Las campesinas y los campesinos están ayudando a salvar a la humanidad a través de la agricultura agroecológica – luchando contra el hambre y enfriando el planeta.

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